dimecres, 10 de febrer del 2021

UNA PIONERA DE LAS NOVELAS DE MISTERIO



Agatha Mary Clarissa Miller, DBE (Torquay, 15 de septiembre de 1890-Wallingford, 12 de enero de 1976), más conocida por el pseudónimo de Agatha Christie, fue una escritora y dramaturga británica especializada en el género policial, por cuyo trabajo tuvo reconocimiento a nivel internacional.​ A lo largo de su carrera, publicó 66 novelas policiales, 6 novelas rosas y 14 historias cortas —bajo el pseudónimo de Mary Westmacott—, además de incursionar como autora teatral en obras como La ratonera o Testigo de cargo.

Nacida en una familia de clase media alta, recibió una educación privada hasta su adolescencia y estudió en diversos institutos de París.​ Mientras trabajaba como enfermera durante la Primera Guerra Mundial, publicó su primera novela, El misterioso caso de Styles (1920), donde introdujo por primera vez el personaje del detective Hércules Poirot. Su aparición fue continuada por la de Miss Marple, Tommy y Tuppence Beresford.

En 1914, contrajo matrimonio con Archibald Christie, de quien se divorció en 1928. En 1926, afectada por una supuesta depresión, desapareció misteriosamente luego de que su coche apareciera abandonado al borde de la carretera. Fue hallada once días más tarde bajo un posible cuadro de amnesia, en un hotel bajo el nombre de una amante de su marido.​ En 1930, se casó con el arqueólogo Max Mallowan, a quien acompañó largas temporadas en sus viajes a Irak y Siria. Sus estancias inspiraron varias de sus novelas posteriores como Asesinato en Mesopotamia (1936), Muerte en el Nilo (1936) y Cita con la muerte (1938), muchas de las cuales fueron adaptadas en teatro y cine con alta aceptación. En 1971, fue designada Comendadora de la Orden del Imperio Británico por la reina Isabel II.​ Falleció por causas naturales en 1976.

El Libro Guinness de los Récords calificó a Christie como la novelista que más obras ha vendido de todos los tiempos. Se han vendido dos mil millones de copias, posicionándose sus trabajos como los terceros más vendidos en el mundo, solo por detrás de las obras de William Shakespeare y la Biblia.​ Según el Index Translationum, Christie es la autora individual más traducida con ediciones en al menos 103 idiomas.​ En 2013, su obra El asesinato de Roger Ackroyd fue elegida como la mejor novela de crimen de todos los tiempos por 600 miembros de la Asociación de Escritores de Crimen.




Biografía

Primeros años


Agatha Christie en su niñez.

Agatha Mary Clarissa Miller nació el 15 de septiembre de 1890 en el seno de una familia de clase media alta en Torquay, Devon, al sudoeste de Inglaterra.​ Su madre, Clara Boehmer, originaria de Belfast, nació en 1854 como la única hija mujer del capitán Frederick Boehmer y Mary Ann West, matrimonio que tuvo cuatro varones, uno de los cuales murió joven. El capitán Boehmer falleció en un accidente de equitación durante una estadía en Jersey en abril de 1863, por lo que Mary Ann tuvo que criar a sus hijos en soledad. A causa de su mala situación financiera, envió a su hija Clara a vivir a Sussex Occidental con su tía Margaret Miller, casada desde 1863 con un norteamericano millonario, Nathaniel Frary Miller. Ahí conoció a su futuro marido, Frederick Alvah Miller, un agente de bolsa estadounidense e hijo de su padrastro.​ El señor Miller era considerado agradable y amable por su entorno cercano y pronto desarrolló una relación amorosa con Clara, con quien se casó en abril de 1878.​ El matrimonio tuvo tres hijos, Agatha Mary Clarissa, Margaret «Madge» Frary (1879-1950) y Louis «Monty» Montant Miller (1880-1929). Agatha nació en una villa de Torquay llamada «Ashfield», adquirida por su madre.​

Christie señaló en su adultez que su infancia fue «muy feliz»​ y había crecido rodeada de mujeres fuertes e independientes.​ Su vida alternaba entre su casa de Devonshire y las residencias de su abuela y tías en Ealing, West End y algunas partes del sur de Europa, donde su familia transcurría las vacaciones de invierno.​ Nominalmente cristiana, fue criada en un hogar de creencias esotéricas y, al igual que sus hermanos, creía que su madre Clara era una psíquica con percepciones extrasensoriales.​ Sus padres insistieron en que su hija recibiera una educación hogareña​ y se encargaron de enseñarle a leer, escribir y resolver operaciones aritméticas básicas. Si bien su madre creía que los niños no debían aprender a leer hasta la edad de ocho años,​ Agatha aprendió a los cuatro. También fue instruida acerca de la música y aprendió a tocar instrumentos como la guitarra y la mandolina.

Fue una lectora voraz desde una edad temprana y entre sus libros preferidos se hallaban los infantiles escritos por la señora Molesworth, incluyendo The Adventures of Herr Baby (1881), Christmas Tree Land (1897) y The Magic Nuts (1898). También leyó la obra de Edith Nesbit, especialmente títulos como The Story of the Treasure Seekers (1899), The Phoenix and the Carpet (1903) y The Railway Children (1906). Al crecer, pasó a leer versos surrealistas de Edward Lear y Lewis Carroll.​ Si bien pasaba mucho tiempo con sus mascotas, gran parte de su infancia transcurrió en soledad y aislada de otros niños. A pesar de eso, Christie logró relacionarse con un grupo de niñas en Torquay y señaló que «uno de los mejores momentos de mi existencia» fue su aparición en una producción operística juvenil de Gilbert y Sullivan, The Yeomen of the Guard, en la que interpretó a la héroe, Fairfax, en compañía de las otras jóvenes.​

Su padre enfermaba a menudo y sufrió una serie de ataques al corazón hasta que murió en noviembre de 1901 a la edad de 55 años. Su muerte dejó a la familia devastada y con un futuro económico incierto. Agatha y su madre continuaron viviendo juntas en su casa de Torquay, mientras que Madge se trasladó a Cheadle Hall con su nuevo marido y Monty se unió al ejército para luego ser enviado a Sudáfrica, donde luchó en la Guerra de los Bóeres. Agatha declararía más tarde que la muerte de su padre, que se produjo cuando contaba con once años, marcó el fin de su infancia. En 1902, Agatha comenzó a recibir una educación formal en la Escuela de Niñas de la Señorita Guyer en Torquay pero encontró dificultades para adaptarse al régimen disciplinario. En 1905, fue trasladada a la ciudad de París, donde estudió en tres entidades, Mademoiselle Cabernet, Les Marroniers y la de la señorita Dryden.​



Comienzos en la literatura y Primera Guerra Mundial

Al regresar a su ciudad en 1910, descubrió que su madre estaba enferma y ambas decidieron pasar tiempo juntas en la zona más cálida de El Cairo, de modo que se alojaron durante tres meses en el Gezirah Palace Hotel. Fue ahí donde visitó monumentos egipcios antiguos como la Gran Pirámide de Giza pero no mostró interés en ese momento por la arqueología y egiptología que llegaron a ser un aspecto relevante en su obra años más tarde.​ De regreso a Gran Bretaña, continuó con sus actividades sociales, la escritura y la realización de teatro para aficionados, incluso colaboró durante la producción de una obra, The Blue Beard of Unhappiness, con un grupo de amigas. Algunas de sus primeras obras fueron publicadas pero Christie decidió no enfocarse en esta tarea como un futuro profesional.​

Mientras se recuperaba en la cama de una enfermedad, escribió su primer cuento, The House of Beauty, que consistió en alrededor de 6000 palabras sobre el mundo de «la locura y los sueños». El biógrafo Janet Morgan comentó más tarde que a pesar de «desaciertos de estilo», la historia fue «convincente».​ La mayoría de sus relatos posteriores, en especial The Call of Wings y The Little Lonely God, ilustraron su interés por el espiritismo y lo paranormal. Varias publicaciones rechazaron sus primeras presentaciones escritas aunque algunas fueron reversionadas y lanzadas más tarde con nuevos títulos.​

A continuación, Christie editó en El Cairo su primera novela, Snow Upon the Desert, basada en sus recientes experiencias en esa ciudad. Sin embargo, se encontró perturbada luego de que varias editoriales se negaran a publicarla.​ Clara le sugirió que pidiera consejo a un amigo de la familia, el escritor Eden Philpotts, quien la alentó a que continuara con su obra y le envió una introducción a su agente literario, Hughes Massie. Sin embargo, Massie también rechazó Snow Upon the Desert y sugirió la preparación de una segunda novela.​

En búsqueda de un marido, tuvo breves relaciones infructuosas con cuatro hombres separados hasta que conoció a Archibald «Archie» Christie (1889-1962)​ —aviador de la Royal Flying Corps— en un baile ofrecido por el matrimonio Clifford en Chudleigh, a 19 km de Torquay. Archie había nacido en la India como hijo de un juez civil. Ambos se enamoraron rápidamente y, al enterarse de que sería destinado a Farnborough, Archie le propuso matrimonio y Agatha aceptó la propuesta.​ En 1914, con el estallido de la Primera Guerra Mundial, su marido fue enviado a Francia para combatir a las fuerzas alemanas.​ Agatha también colaboró durante la guerra y se unió a la Voluntary Aid Detachment (VAD),​ donde atendió soldados heridos en el Hospital de Torquay. En su desempeño como enfermera, profesión a la que definió como «uno de los trabajos más gratificantes que cualquiera pueda tener»,​ dedicó 3400 horas de trabajo no remunerado entre octubre de 1914 y diciembre de 1916,​ mientras que como dispensadora hospitalaria para la Cruz Roja, obtuvo £16 anuales hasta el final de su servicio en septiembre de 1918. Su trabajo ahí tuvo cierta influencia en su obra ya que muchos de los asesinatos que relató se llevaron a cabo con venenos.​ Finalmente, Archie fue enviado de regreso a Gran Bretaña en septiembre de 1918 como coronel en el Ministerio del Aire y ambos se instalaron en un departamento en el número 5 de Northwick Terrace al noroeste de Londres.


Primeras novelas


Archibald (izq.) y Christie en 1922 durante la Exhibición del Imperio Británico.

Después de leer La dama de blanco y La piedra lunar de Wilkie Collins así como las primeras historias de Sherlock Holmes de Arthur Conan Doyle, Christie se convirtió en seguidora de los relatos detectivescos. Fue así como en 1920 escribió su primera novela policíaca, El misterioso caso de Styles, donde presentó al detective Hércules Poirot retratado como un exoficial de la policía belga que se había refugiado en Gran Bretaña después de la invasión alemana en Bélgica, conocido por sus «magníficos bigotes» y su cabeza en forma de huevo. Christie fue influenciada para la creación del personaje por los refugiados belgas asentados en Torquay.​

La novela no fue aceptada por seis empresas de editoriales, entre ellas Hodder and Stoughton y Methuen. Sin embargo, John Lane en The Bodley Head analizó la petición durante varios meses y luego se ofreció a publicarla si Christie modificaba el final. Luego de aceptar el pedido, firmó un contrato que más tarde percibió como abusivo​ y 2000 copias fueron vendidas.​ Según The Times Literary Supplement, «el único defecto que tiene esta historia es que es casi demasiado ingeniosa... Se dice que es el primer libro de la autora y... una historia de detectives en la que el lector no sería capaz de localizar al criminal».​ En agosto de 1919, Christie había dado a luz a su hija Rosalind en Ashfield, donde el matrimonio pasaba gran parte de su tiempo.​ Archie salió de la Fuerza Aérea hacia el final de la guerra y comenzó a trabajar en el sistema financiero de Londres con un salario relativamente bajo.

La segunda novela de Christie, El misterioso señor Brown (1922), publicada por The Bodley Head, contó con una nueva pareja de detectives, Tommy y Tuppence Beresford. Una tercera novela, Asesinato en el campo de golf (1923), tuvo nuevamente a Poirot como protagonista al igual que los cuentos encargados por Bruce Ingram, director de la revista Sketch.​ The Times Literary Supplement comparó los métodos de detección de Poirot con los de Sherlock Holmes y concluyó favorablemente que el libro «ofrece al lector un misterio apasionante de tipo poco común».​ Por su parte, The New York Times Book Review señaló que «aquí hay una muy buena historia de detectives que puede ser cálidamente recomendada a los que les gusta ese tipo de ficción».​ El matrimonio dejó a su hija Rosalind con la madre y la hermana de Agatha para luego viajar por Sudáfrica, Australia, Nueva Zelanda y Hawái con el objetivo de promocionar la Exhibición del Imperio Británico.​ En Waikiki se convirtieron en algunos de los primeros británicos en practicar el surfeo.



Desaparición


Artículo periodístico anunciando la aparición de Christie.

A finales de 1926, Archie reveló que estaba enamorado de otra mujer, Nancy Neele,​ y solicitó el divorcio. El 3 de diciembre de 1926, Christie y Archibald mantuvieron una discusión y él abandonó su residencia de Berkshire para pasar el fin de semana con su amante en Surrey. Esa misma noche, alrededor de las 21.45 GMT, Christie desapareció luego de dejarle una carta a su secretaria donde informaba que estaría en Yorkshire.

Su automóvil, un Morris Cowley, fue encontrado más tarde en Newlands Corner al lado de un lago cercano a Guildford, junto con prendas de ropa y un permiso de conducir caducado.​ El hecho provocó una severa conmoción entre sus seguidores y atrajo la atención de la prensa pública. El ministro del Interior, William Joynson-Hicks, presionó a la policía y un periódico ofreció 100 libras como recompensa.​ Más de mil agentes de policía, 15 000 voluntarios y varios aviones rastrillaron e investigaron la zona rural. Sir Arthur Conan Doyle, inclusive, le otorgó uno de los guantes de Christie a un médium para que lograra percibirla​ y Dorothy L. Sayers visitó la casa de Surrey, que posteriormente se convirtió en el escenario de su libro Unnatural Death.​

La desaparición de Christie apareció en la primera plana de The New York Times y a pesar de la intensa búsqueda, no fue hallada sino hasta once días después del hecho. El 14 de diciembre de 1926, fue identificada como una huésped del Swan Hydropathic Hotel en Harrogate,​ donde figuró registrada como Teresa Neele —el apellido de la amante de su marido— de Ciudad del Cabo. La escritora no sabía por qué estaba ahí y tampoco fue capaz de reconocer a su marido cuando este llegó a su encuentro, por lo que debió recibir un tratamiento psiquiátrico en Harley Street.​

Christie nunca dio explicaciones con respecto a su desaparición.​ Aunque dos médicos por entonces le diagnosticaron fuga psicogénica,​ la opinión en cuanto a las razones de su desaparición continúa dividida.​ Una de las versiones indica que habría sufrido una crisis nerviosa ocasionada por su propensión a la depresión, agravada por la muerte de su madre a principios de año y la infidelidad de su marido.​ La reacción pública fue principalmente negativa ya que muchos creyeron que había fingido su desaparición como truco publicitario o para hacerle creer a la policía que su esposo la había matado.

El autor Jared Cage entrevistó a múltiples testigos y familiares de la escritora para su libro biográfico, Agatha Christie y los 11 días perdida, y una gran cantidad sugirió que la escritora llevó a cabo su desaparición intencionalmente para avergonzar a Archibald sin imaginar la notoriedad pública que tomaría el hecho. La película de Michael Apted de 1979, Agatha, protagonizada por Vanessa Redgrave, Dustin Hoffman y Timothy Dalton, recreó a una Christie planificando su suicidio para culpar a la amante de su marido por «asesinato». Luego, un periodista estadounidense, interpretado por Hoffman, la sigue de cerca y detiene su plan.

Los Christie se divorciaron en 1928, Archie se casó al poco tiempo con Nancy Neele y Agatha recibió la custodia de su hija Rosalind. Durante su matrimonio, publicó seis novelas, una colección de historias cortas y una serie de cuentos en revistas. Madre e hija se trasladaron a las islas Canarias,​ donde terminó de redactar El misterio del tren azul. A finales de 1928, Agatha escribió su primera novela bajo el pseudónimo de Mary Westmacott, El pan del gigante, que no pertenece al género de detectives sino que es una obra ficcional sobre un compositor obligado a trabajar por razones financieras.​


Éxito inicial y segundo matrimonio


Residencia de Christie de Greenway.

Su primer gran éxito llegó con la publicación de El asesinato de Roger Ackroyd en 1926. La novela, de la cual se comercializaron 5000 copias en la primera tirada, recibió muchas opiniones y generó una controversia por la forma en que cambia las reglas tradicionales de la novela policíaca.

En 1928, la publicación de El misterio de Sittaford produjo una notable cantidad de críticas. El Times Literaty Supplement tuvo una postura positiva y señaló, en su edición del 3 de mayo de 1928, que «el lector no se sentirá decepcionado cuando el distinguido belga, por motivos psicológicos, se niegue a sospechar del marido detenido y actúe por sugerencia de una muchacha fea que constantemente se burla de su madre absurda, construye deducciones casi desde el aire, las apoya con una amplia variedad de evidencia negativa [...]».​ Robert Barnard dijo que es «la historia que menos le gusta a Christie, por la cual ella luchó con el antes y después de la desaparición. El contexto internacional hace una lectura variada buena pero hay [...] algunas influencias nocivas de los thrillers».​ La trama de El misterio de Sittaford indica que Emily Trefusis lleva a cabo una serie de investigaciones luego del sorpresivo asesinato del arrendante Joseph Trevelyan mientras algunas de sus inquilinas se comunican con los espíritus.​

Persuadida durante una cena, Christie partió hacia Bagdad y de ahí viajó a la zona arqueológica de Ur, donde forjó una amistad con los dirigentes de una excavación, Leonard y Katharine Wooley. Fue invitada de nuevo al año siguiente y conoció al arqueólogo Max Mallowan (1904-1978), a quien definió como un «hombre delgado, moreno, joven y muy tranquilo».​ Tras un breve noviazgo, contrajeron matrimonio en septiembre de 1930 en la isla de Skye​ y realizaron su luna de miel alrededor de Italia, Yugoslavia y Grecia.​ Su matrimonio, a diferencia del anterior, fue fructífero y perduró hasta la muerte de la escritora en 1976.​ Ambos solían pasar los veranos en Ashfield con Rosalind, la Navidad con la familia del hermano de Mallowan en Abney Hall, los finales de otoño trabajando en excavaciones arqueológicas —principalmente en Siria e Iraq— y el resto del año en Londres y su casa de campo en Wallingford, Oxfordshire.​

Sus viajes con Mallowan tuvieron una importante influencia sobre varias de sus novelas ambientadas en el Medio Oriente. Luego de una estadía en Turquía y Bagdad, su personaje Miss Marple adquirió protagonismo en su novela Muerte en la vicaría, representada en el Teatro de la Embajada en West End, Londres.​ Otras obras —como Y no quedó ninguno— transcurren alrededor Torquay, donde se crio. Su novela de 1934, Asesinato en el Orient Express, fue escrita en el Hotel Pera Palace de Estambul, edificio que mantiene intacta la habitación en la que permaneció Christie como un reconocimiento a la autora.​ Su propiedad en Greenway, Devon, adquirida por la pareja como residencia de veraneo en 1938, se halla en la actualidad bajo cuidado del National Trust.​ Christie visitaba a menudo la residencia de su cuñado James Watts en Abney Hall,​ que significó una gran influencia para la escritora a tal punto que se basó en ese lugar para confeccionar al menos dos producciones literarias, Pudding de Navidad para la colección de cuentos del mismo nombre y la novela Después del funeral.




Segunda Guerra Mundial


Durante la Segunda Guerra Mundial, mientras su esposo consiguió un trabajo en El Cairo, Christie se desempeñó en la farmacia del University College de Londres, donde adquirió más conocimientos sobre los venenos que se sumaron a los que había recopilado durante su trabajo en el dispensario. Sus estudios sobre químicos a menudo se vieron reflejados en sus historias publicadas en los años de posguerra. El jefe farmacéutico Harold Davis, posteriormente trasladado al Ministerio de Salud del Reino Unido, le informó sobre el uso del talio como veneno​ y en El misterio de Pale Horse, publicada en 1961, Christie se sirvió de eso para el método de ejecución de las víctimas, al que agregó indicios como la caída del cabello. Su descripción de la intoxicación con talio fue tan precisa que curiosamente ayudó a resolver un caso médico que resultó desconcertante para los especialistas.​

Alrededor de 1941 y 1942, la agencia de inteligencia británica MI5 investigó a Agatha Christie luego de descubrir que El misterio de Sans Souci relataba una historia basada en la cacería de dos de los principales agentes de espionaje secretos de Adolf Hitler en Reino Unido.​ Uno de sus personajes, Major Bletchley, es presentado como un exoficial del Ejército Indio que afirma conocer los secretos de los esfuerzos de guerra de Reino Unido. Los temores de la agencia MI5 de que Christie supiera de los planes de Hitler fueron tan grandes que decidieron investigar sus contactos, especialmente al criptógrafo Dilly Knox, debido a la sospecha de que los conocimientos de la escritora sobre el asunto provenían de él. Los rumores se disiparon cuando Christie le confesó a Knox que Major Bletchley era simplemente el nombre de «uno de mis personajes menos adorables».​ Christie quedó sorprendida al notar que la publicación del libro en Estados Unidos se demoró hasta la unión de ese país con los aliados en el conflicto bélico. El período de guerra fue el momento de mayor prestigio de la carrera de Christie. Algunas de sus obras más destacadas durante esa época fueron Cinco cerditosDiez negritosEl caso de los anónimosUn cadáver en la biblioteca y Maldad bajo el sol.​ Diez negritos es la novela de misterio más vendida de la historia y es considerado uno de los libros más vendidos de todos los tiempos.​




Vida posterior y muerte


Tumba de Christie.

A finales de 1946, la utilización de su pseudónimo, Mary Westmacott, fue seriamente cuestionada por un revisor de Lejos de ti esta primavera, lo que generó la decepción de la autora, que había disfrutado de la libertad de escribir sin la presión de ser Agatha Christie.​ A comienzos de la década de 1950, Christie disminuyó su ritmo de vida y escribió con menor asiduidad, aunque dedicó gran parte de su tiempo a producciones teatrales.​ Su mayor éxito teatral, La ratonera (1952), cumplió treinta años de representaciones en 1982 en el Teatro St. Martin de West End y alcanzó 12 483 escenificaciones. Para ese entonces, la obra había sido vista solamente en Londres por más de cinco millones de personas, lo que supuso la venta de 252 toneladas de programas. Sin embargo, también fue presentada en una notable cantidad de ciudades británicas y de 41 países.

En 1955, se fundó Agatha Christie Limited con el fin de preservar los derechos de la mayoría de sus publicaciones.​ La organización recibió críticas negativas ya que surgieron dudas con respecto a su propósito y la conveniencia de que una autora necesitara una empresa para cuidar sus intereses comerciales. En 1968, Booker Books, una subsidiaria del conglomerado agroindustrial Booker-McConnell, adquirió el 51 % de las acciones aunque más tarde la empresa aumentó el porcentaje al 64 %. En 1998, Brooker vendió sus acciones a Chorion, una empresa cuya cartera incluye las propiedades literarias de Enid Blyton y Dennis Wheatley.​

Christie fue honrada por sus obras literarias cuando en 1950 fue nombrada miembro de la Royal Society of Literature. Además, recibió el primer Grand Master Award concedido por la Asociación de Escritores de Misterio un lustro más tarde. Fue nombrada Comendadora de la Orden del Imperio Británico en 1956, un año antes de convertirse en presidenta del Detection Club.​ En 1961, recibió el doctorado honorario de la Universidad de Exeter y en 1971, la reina Isabel II la promovió a Dama Comendadora.​

Desde 1971 a 1974, la salud de Christie se deterioró considerablemente aunque continuó trabajando. Su última aparición pública ocurrió en 1974, cuando asistió al estreno de la versión cinematográfica de Asesinato en el Orient Express protagonizada por Albert Finney.​ La última historia con Poirot, Telón, fue publicada en diciembre de 1975, mientras que el último libro con Miss Marple, Un crimen dormido, fue lanzado en octubre de 1976; ambos fueron redactados en los años de 1940.​ En enero de 1976, Christie sufrió un severo estado gripal y,​ ante el debilitamiento de su estado físico, otorgó los derechos de autor de La ratonera a su nieto.​ Algunos investigadores canadienses manifestaron su opinión de que Christie pudo haber padecido mal de Alzheimer o demencia senil en sus últimos años con base en estudios realizados.​

Christie falleció de causas naturales el 12 de enero de 1976 a los 85 años, en su residencia Winterbrook House de Wallingford, Oxfordshire.​ Sus restos fueron inhumados en el cementerio de Santa María en Cholsey.​ Luego de enviudar, su esposo contrajo matrimonio con su colega Barbara Hastings Parker y falleció apenas dos años después, en 1978.​ La única hija de Christie, Rosalind Margaret Hicks, murió el 28 de octubre de 2004 a la misma edad y de las mismas causas que su madre.​ Su nieto, Mathew Prichard, nacido en 1943, heredó los derechos de algunas obras de su abuela y en la actualidad es presidente de Agatha Christie Limited.

Producción literaria


Su habitación en el Hotel Pera Palace, donde redactó Asesinato en el Orient Express.

Christie publicó 66 novelas policiales además de obras de teatro, seis novelas románticas, historias cortas, dos autobiografías, dos libros de poesía y un libro infantil.​

Su obra de teatro La ratonera es el espectáculo de más larga duración en el mundo. Se estrenó en 1952 y fue representada frecuentemente en el Teatro St. Martin de West End. Otra de sus obras, Testigo de cargo, tuvo éxito aunque no fue tan popular como La ratonera. Por otro lado, Christie escribió dos autobiografías —publicadas después de su muerte—, una que resume su vida profesional y privada hasta 1965, y otra que relata sus experiencias en Medio Oriente junto a su esposo.

Una de sus facetas menos conocidas fue la poesía, género al que se dedicó en sus años de adolescencia y durante la Primera Guerra Mundial. Su primera colección de poemas y baladas, El camino de los sueños, publicada en 1924, es significativa para sus seguidores ya que contiene el personaje de Arlequín y otros de la Comedia del arte italiana. Una segunda colección de poesía fue publicada en 1973 bajo dos secciones, una con versos de 1924 y otra con 27 composiciones centradas en lugares que Christie había visitado, la nostalgia por la infancia, el arte y la belleza.

También publicó seis novelas románticas bajo el pseudónimo de Mary Westmacott, la primera en 1930 y la última en 1956. Utilizó ese apelativo debido a su carácter introvertido y su dificultad para expresar emociones y sentimientos. Las dos primeras obras de este género tuvieron tono autobiográfico.​


Influencias


Desde pequeña, Christie se convirtió en lectora de Walter Scott, John Milton, Alexandre Dumas, Jane Austen y Arthur Conan Doyle,​ alegando paralelamente que sería eficaz para olvidar los «horrores de la guerra».​ Si bien Christie prefería a Dickens,​ estaba convencida de que sería capaz de escribir historias como las de Doyle. Agatha y su hermana Madge leían sus relatos detectivescos desde la edad de ocho años.​ Las influencias de Doyle en Christie se presentaron en la primera novela de la escritora, El misterioso caso de Styles,​ donde se pueden apreciar algunas semejanzas entre Holmes y Poirot. A pesar de que Conan Doyle fue el autor más influyente en su obra, también lo fueron en menor medida Edgar Allan Poe, Anna Katherine Green y G. K. Chesterton.

En una oportunidad, Agatha le comentó a su hermana Madge que se consideraba capaz de escribir una historia de detectives, a lo que Madge respondió que no podría hacerlo. Luego de leer El misterio del cuarto amarillo de Gastón Leroux, según confesó en su autobiografía, se vio «disparada por la determinación» a escribir una historia detectivesca y fue así como realizó su primera producción literaria de ese género.​ Christie reconoció el hecho de que los escritores novatos no pueden abstenerse de copiar el estilo de escritura de otro escritor al cual admiran en ese momento y señaló que la adopción del estilo de otro autor conlleva siempre a un resultado final negativo simplemente por la falta de originalidad. Según Christie, la influencia por admiración disminuye con el tiempo y admitió la importancia de que los escritores tengan un estilo de escritura propio.

Uno sabe que no puede escribir igual que sus autores favoritos... He aprendido que yo soy yo, que puedo hacer las cosas ... puedo hacerme a mí misma.
Agatha Christie​



Argumento y trama

Los primeros pasos de Christie en la escritura fueron realmente difíciles y a menudo pensaba que sus ideas no eran buenas. En una oportunidad, llegó a comentar que «no hay dolor como este. Tú estás en una habitación, mordiendo lápices, mirando una máquina de escribir, caminando alrededor o lanzándote sobre un sofá, sintiendo que vas a llorar».​

Christie utilizaba un cuaderno en el que anotaba las ideas iniciales del argumento junto con conceptos de venenos y artículos periodísticos relacionados con su trama. En otras ocasiones, las ideas le surgían espontáneamente. Muchos de sus personajes fueron creados después de observar a personas en un restaurante y, excepcionalmente, a conocidos de su familia. Major Ernest Belcher, por ejemplo, era en la realidad un maestro de escuela retirado y empleador de Archie Christie, su primer esposo. Nancy Astor, la primera mujer en servir como miembro del Parlamento, apareció como lady Westholme en Cita con la muerte, mientras que Katharine, la esposa de Leonard Woolley, un arqueólogo que trabajó con Max Mallowan, figuró como la señora Leidner en Asesinato en Mesopotamia. También decidió plasmarse a sí misma en uno de sus relatos a través del personaje de la escritora de misterio Ariadne Olivier.​

En su autobiografía, Christie dijo que lo bueno de escribir historias de detectives es que hay muchos tipos —pasional, policial intrincado y thriller desenfadado—. Con respecto a los relatos policiales de pasión, manifestó que tienen como fin «ayudar a salvar la inocencia. Porque es la inocencia lo que importa, no la culpa».​

La novela policíaca era la historia de la persecución. También fue en gran medida una historia con moraleja.
Agatha Christie​

Sobre Diez negritos, admitió que la «idea le había fascinado. Escribí el libro después de una gran cantidad de planificaciones y me quedé satisfecha con el resultado final. Estaba claro, sencillo, desconcertante y sin embargo, tenía una explicación perfectamente razonable». Aunque le agradaba variar la forma establecida del relato de detectives —uno de sus primeros libros, La muerte de Roger Ackroyd, es reconocido por su particular desenlace—, ponía énfasis en «jugar limpio con el lector» al asegurarse de ofrecer en sus relatos toda la información para resolver el enigma. La estructura de la trama, basada en la tradición del enigma por descubrir, es siempre similar y su desarrollo está en función de la observación psicológica.​ Una de las características principales de la prosa detectivesca de Christie es que sus relatos se desarrollan en lo que se denomina el whodunit, lo que permite al lector ensayar hipótesis y en suma, intentar descifrar la identidad del culpable antes de acabar con la lectura del relato. La concentración de sus personajes en un espacio único es una convención del tema de detectives, la cual Christie llevó a un extremo de aislamiento en Diez negritos (1939).​ En algunos de sus relatos, la trama de misterio queda desplazada por la voluntad de hablar de los problemas de su tiempo, como ocurre en Pasajero a Frankfurt (1970).​




Ejecución literaria

Agatha Christie describió el proceso de escritura de sus primeras novelas de la siguiente manera:

Charlotte [su secretaria] y yo nos sentamos una frente a otra, ella con su cuaderno y lápiz. Yo miré con tristeza la repisa de la chimenea y comencé a proferir algunas frases tentativas. Sonaban espantosas. No pude decir más que una palabra sin vacilar y detenerme. Nada de lo que dije sonaba natural. Hemos persistido durante una hora...
Agatha Christie.

Luego de estas experiencias, Christie descubrió que se sentía más cómoda mediante la escritura común a mano o el tipeo y alegó que en las historias de detectives debe haber una «economía de redacción». La autora no tuvo un lugar que llamase propio para escribir hasta que adquirió su residencia de Sheffield Terrace en Londres, ya que hasta ese momento solía redactar a mano sus historias en distintas habitaciones para luego transcribir los borradores a máquina de escribir.

En una oportunidad, Christie redactó dos libros a la vez, Un cadáver en la biblioteca y El misterio de Sans Souci, alegando que esa tarea la mantendría «más fresca». Si bien las dos historias fueron redactadas durante la Segunda Guerra Mundial, Christie manifestó no haber tenido inconvenientes para escribir durante el conflicto bélico ya que solía «desconectarse» del mundo exterior y enfocarse en sus novelas.







dimarts, 10 de novembre del 2020

UNA ESCRITORA QUE ROMPIÓ REGLAS SOCIALES EN SU ÉPOCA

 
                               


Sidonie-Gabrielle Colette (Saint-Sauveur-en-Puisaye, 28 de enero de 1873 - París, 3 de agosto de 1954), más conocida como Colette, fue una novelista, periodista, guionista, libretista y artista de revistas y cabaré francesa. Adquirió celebridad internacional por su novela Gigi, de 1944, que fue llevada al cine por Vincente Minnelli en 1958. Siendo miembro de la Academia Goncourt desde 1945, llegó a presidirla entre 1949 y 1954. Fue condecorada con la Legión de Honor.


                                              


Biografía

Colette en 1907 en la obra Rêve d'Égypte (Sueño de Egipto).

Fue el último vástago de los cuatro que llegó a tener el matrimonio formado por Sidonie Landoy, más conocida como "Sido", apelativo que también heredará, y el capitán Jules-Joseph Colette, un militar de Argelia que perdió una pierna en la batalla de Melegnano: los retrató en Sido, de 1930. Colette disfrutó de una educación laica y una infancia feliz en la pequeña villa de Borgoña (Bourgogne), de la que sacó un gran amor a la naturaleza vegetal y animal y al ejercicio físico.

Siendo aún adolescente, conoció al escritor y libertino Henry Gauthier-Villars, apodado «Willy», quince años mayor que ella, pese a lo cual se casó con él el 15 de mayo de 1893 en Châtillon-Coligny. Escribió varias novelas firmadas con el sobrenombre de Willy, quien fue su primer marido, Henry Gauthier-Villars.​Willy, autor de novelas populares e individuo mundano y vividor, explotaba como "escritores fantasma" a varios colaboradores, cuyas obras firmaba y fue el primero en descubrir las facultades como escritora de su esposa, a quien animó a redactar obras que luego él firmaba sin escrúpulo alguno. Estas novelas constituyeron la serie de las Claudine (1900-1903), formada por los recuerdos de la época escolar y juventud de Colette, que sería famosa.

Indignada por las infidelidades de su marido (Willy fue amante de Marie Lousie Servat, "Germaine", esposa de Émile Courtet con la que tuvo un hijo, Jacques Henry Guthier-Villars), y desesperada por verse constreñida al papel de esposa escarnecida y burlada, Colette fue liberándose poco a poco de su tutela; animada por Georges Wagne, se dedicó a satisfacer sus ambiciones teatrales dedicándose a actuar en espectáculos de music-hall. Lo reflejará en La vagabunda, 1910. Fueron estos años de escándalo y liberación moral en los que descubrió su bisexualidad, pues tuvo aventuras con varias mujeres. Incluso sostuvo un trío con una de las amantes de su esposo, Georgie Raoul-Duval, de soltera Urquhart, de forma que asistieron al festival de Bayreuth juntos en 1901; Colette vertió esta historia, con leves retoques, en Claudine en ménage.

En 1906, se divorció al fin de «Willy», a quien no importaban sus aventuras con mujeres, sino sólo con los hombres, y durante los años sucesivos fue afianzándose como escritora: precisión en las palabras que describen la belleza de la naturaleza, gran poder de observación, fino análisis de la conducta de los animales y una gran voluptuosidad y sensualidad expresadas con estilo igualmente fresco y libre. Tuvo otras amantes notorias, como la rica heredera norteamericana Natalie Clifford Barney, o Sophie de Morny, marquesa de Belboeuf, más conocida como "Mitzi", "Missy" o "tío Max". También tuvo algunas amigas: las escritoras Helène Picard, que fue su secretaria, y Marguerite Moreno, esposa de Marcel Schwob. Entre los hombres, por supuesto, los escritores Jean Cocteau y Paul Valéry, pero le fue imposible estrechar una amistad con André Gide: eran como agua y aceite.

Vindicar los derechos de la carne sobre el espíritu y los de la mujer sobre el hombre es el eje constituyente de su obra, aún no reconocida por la crítica literaria, a pesar de haber recibido grandes honores y reconocimientos estando aún viva. Siempre con una agitada vida sentimental, Colette conoció a Henry de Jouvenel, un periodista, redactor jefe de Le Matin, con el que se casará en 1911 y tendrá a su única hija, que llamará en provenzal Bel-Gazou.

Colette colaborará en el periódico de su esposo, Le Matin, con diversos artículos y reportajes (hasta la Gran Guerra en Contes des mille et une matins). Pero se divorciará en 1923, no sin convertirse escandalosamente, en amante de su hijastro Bertrand de Jouvenel, de diecisiete, iniciándole además en la escritura. Esta experiencia, ya con cuarenta años, le servirá a Colette para desarrollar los temas y situaciones de dos de sus más famosas novelas, Chéri y Le Blé en herbe.

Colette colaboró con el compositor Maurice Ravel, entre 1919 y 1925, para hacer la fantasía lírica L'Enfant et les Sortilèges. Por su parte, Léopold Marchand colaboró con Colette en las adaptaciones teatrales de Chéri y La vagabunda (en 1921 y 1923, respectivamente); su mujer, una judía polaca, también amiga de Colette, cuando perdió a toda su familia en la II Guerra Mundial se hundió en la desesperación y se suicidó.

Renée Vivien.

En 1932 publicó Lo puro y lo impuro, que, según Goudeket, es "el más difícil de sus libros y, a la vez, el más original. Dudo que se haya escrito algo más intenso y más exacto sobre los sentidos, especialmente del sexual, acerca de su soberanía y su tristeza" (Junto a Colette, cap. X). Se trata del originariamente llamado Estos placeres..., que es una especie de biografía del periodo más tétrico de vida de la poetisa lesbiana inglesa de expresión francesa Renée Vivien, que había conocido personalmente. La primera entrega salió en semanario Gringoire, pero el director recibió tantas protestas escandalizadas que no llegó a ver la luz la segunda. Diez años antes, aunque menos brutalmente, El trigo verde había recibido el mismo trato en la sección de cuentos de Le Matin, cuando ya andaba por la mitad de la obra. Goudeket sugiere que lo realmente subversivo del libro era el no emplear un tono didáctico para hablar de temas escabrosos: en Estos placeres..., aborda comportamientos sexuales distintos de los más habituales sin dejar nada en la sombra. Colette decidió cambiar de título al libro a Lo puro y lo impuro, dijo, porque le molestaban los puntos suspensivos.

De 1933 a 1936, asumió la crítica teatral en el periódico Le Journal, sucediendo a Catulle Mendès y G. de Pavlowski, y durante cinco años asistió a ensayos generales cuatro o cinco días a la semana, cultivando la crítica impresionista que llena los cuatro volúmenes de La jungla negra, lo que hizo decrecer su producción narrativa. En 1936, apareció Mis aprendizajes, que narraba la vida de Colette en la época de las Claudines, y en 1937 publicó su primer volumen de relatos, Bella Vista, al que siguieron otros tres libros destacados: Cuarto de hotelEl quepis y Gigi (1944).

Ya en el cénit de su talento y su gloria, se instaló en un apartamento cerca del Palais-Royal, en el que vivirá hasta su muerte, haciendo escapadas de dos meses en verano a Saint-Tropez, o a viajes esporádicos a Nueva York, Berlín, a España, a Gibraltar, a los fiordos noruegos en el yate "Eros" de Henri de Rothschild o a Montecarlo.

Un amigo de antaño, que había conocido en 1925, el periodista de origen judío Maurice Goudeket (1889-1977), será su tercer y último marido, desde 1935. Goudeket, después de haber pasado por el campo de concentración de Compiègne (1941-1944), del que Colette no pudo lograr sacarlo, la ayudará al final a soportar una terrible artritis de cadera que la relegó a una silla de ruedas a partir sobre todo de 1944. En 1945 fue elegida miembro de la Academia Goncourt.

En 1948 Goudeket empezó a imprimir sus Obras completas, que venía recogiendo desde hacía tres años, y se extendió su fama fuera de Francia; su libro Junto a Colette, de 1956, dará abundantes y desordenadas noticias de ella. Pese a su escandalosa vida, y habiéndosele negado un funeral católico por su condición de atea, la República Francesa le hizo unos funerales de estado, de forma que ha sido la única escritora francesa que ha gozado de tal honor. Está enterrada en el cementerio del Père Lachaise (París).



Tumba de Colette en el cementerio del Père Lachaise de París.

Gustos literarios

Como señala su tercer marido Maurice Goudeket —en Junto a Colette, cap. 18—, fue una gran lectora. Sus autores favoritos en lengua francesa, releídos una y otra vez, eran Balzac y sobre todo Proust, desde el primer tomo de la Recherche. Trató personalmente a Marcel Proust, y su epistolario mutuo es revelador de la cercana simpatía. Le gustaron Mérimée y Daudet. También leyó traducida toda la obra de Rudyard Kipling y Joseph Conrad. De niña había leído toda la obra de Alphonse Daudet y de mayor leía y releía mucha poesía lírica, en especial a Edgar Allan Poe a través de la versión de Baudelaire, también Paul Verlaine y Leconte de Lisle.

Admiraba el estilo florido y arqueológico de Salambó y La educación sentimental, por otros motivos, de Gustave Flaubert. Era una gran consumidora de libros de ciencias naturales, de los que tenía cientos: botánica, zoología (amaba los animales), oceanografía, entomología (tuvo una gran colección de mariposas), horticultura, historia natural... También devoraba libros de viajes de todas las épocas.

En 2018 fue encarnada por la actriz Keira Knightley.



Obra

Primera edición de Claudine à l'école.

Existe una edición de sus Obras completas en español (Barcelona: Plaza y Janés, 1963, 2 vols.).

dissabte, 31 d’agost del 2019

DIARI D'UNA PENSIONISTA. CAMBIOS


Por circunstancias personales he alquilado mi piso de Castelldefels y me he mudado a la casa familiar de mi madre con mi primo en un pueblo que está a 5 km. de Caldes de Montbui y se llama Sant Feliu de Codines.



Donde estoy residiendo ahora había pasado los veranos de mi primera infancia y más tarde el abuelo decidió que como éramos muchos de família construiría una casa donde había el huerto de la casa principal que es donde vivo ahora.
Así que durante muchísimos años mi família, mi tía con sus hijos y los abuelos compartimos jardín y una birria de piscina en el terreno del huerto, que actualmente ya no parece lo que era porque el nuevo propietario le ha dado un aire más actual y moderno.














Así que voy redescubriendo lo que dejé atrás hace unos 40 años y voy adaptándome a mi nueva vida aquí que todavía no ha empezado porque tengo que empadronarme y -una vez abiertas las actividades lúdicas y culturales- apuntarme para no estar en una prisión metida dentro de casa.

Con la Chispa que me hace compañía, mi primo y los días que pasan volando estoy mejor que nunca en un lugar que nunca me gustó y siempre odié.
Ya no me acordaba de lo único que sí me agradaba de estar en Sant Feliu: la naturaleza que rodea al pueblo, su valle, su encanto de pueblo venido a menos... Por esto creo que aquí me puede ir tan bien ahora en la madurez como me ha ido en Castelldefels.
Empezando de cero otra vez. Sin saber cuál será mi futuro, pero disfrutando cada día de un nuevo amanecer sin pensar en el mañana.

Mañana ya veremos que historia escribimos, la que importa es la de hoy. 



Dejé un castillo enfrente de mi piso pero ahora me he reencontrado con el de Montbui que tiene unas vistas espectaculares. Un día os las enseñaré, porque cuando fui vi un "Prohibido el paso" y no me atreví por si aparecía un guarda forestal con una carabina (jajaja¡¡¡¡). 
Tiempo tengo antes de que llegue el invierno para ir y fotografiar aquel paisaje hasta reventar la cámara (jejeje¡¡¡¡).

Hasta la próxima¡¡¡¡¡. 

diumenge, 25 d’agost del 2019

DIARI D'UNA PENSIONISTA, SEIS AÑOS DESPUÉS


Hola blogueros/as:

Hace muchísimo tiempo que no escribo en Blogger.
Al principio os narraba mis salidas y viajes y decía que quizás había equivocado el enunciado porque parecía más Diario de una juerguista, que no de una pensionista.

Como sabeis mi marido falleció de cáncer -hizo el 18 Agosto 8 años- y cometí el gran fallo de decir que no volvía a mi antiguo trabajo. Fue un error del que todavía me estoy arrepintiendo. 
Pero lo hecho, hecho está.

Aquí en esta foto estoy con la perrita de mi primo que se llama Chispa.
Teneis que saber que yo nunca haré daño a un animal -bueno las moscas y mosquitos cuando me cansan insecticida y paz- pero no me gustan. No quiero animales en mi casa, ni en mi vida. 
Y sigo pensando igual.
En su día un perro cuya raza desconozco y el nombre se me ha olvidado me dió su amistad, su confianza y su cariño. Era de los dueños de la masía donde yo con mi família pasamos unos veranos y la Semana Santa y así como los demás perros daban miedo con sus ladridos y que se tiraban encima tuyo, aquél perro una vez te hacia saber quien era se daba media vuelta y ya está.
Al principio me daba pánico porque no paraba de ladrar y saltar a tu alrededor, pero desde aquel día que yo salí a pasear por la propiedad y él me acompañó nos hicimos amigos.
Mis padres dejaron aquella masia y nos fuimos a una población costera a pasar los veranos y aquel compañero silencioso y atento se quedó allí sin que ya no lo volviera a ver con vida.

Han pasado muchos años pero una perrita llamada Chispa me ha conquistado el corazón.
En mis 63 años de vida nunca jamás había tenido un recibimiento como el que ella me hizo la vez que llegué a casa de mi primo para quedarme durante un tiempo.
Esta alegría, esta felicidad, este cariño ... nunca lo he sentido en un ser humano. 
Ahora, lo siento mucho. No me la llevaría a mi casa. Si tuviera una propiedad con jardín ... puede que sí. Pero en un piso ni hablar¡¡¡¡.

Chispa es muy lista.Tiene un instinto que  ya quisiéramos tener los humanos.
Siempre fui del parecer que los animales son más listos y civilizados que las personas.
Ellos matan pero lo hacen para alimentarse. Nunca he oido que lo hicieran para destruirse unos a otros. Marcan su territorio para controlar a la manada y establecer un orden, pero nunca hemos visto en los documentales que invadan el terreno de otro clan de su especie ... 
El ser humano tiene un cerebro que le da inteligencia. Pero creo que esta inteligencia sólo la usa para destruir y arrasar todo lo que tiene a su alcance.

Ahora con el verano y el calor no salgo a caminar. Estoy en casa intentando acabar la labor de punto, preparo las comidas y por las tardes me entretengo mirando la televisión en la tablet. 
Las pocas veces que hemos ido la Chispa y yo a pasear ha sido para ir al Parque Usart.

















Para mí el camino es corto y quiero ir un poco más allá. Ella, Chispa, dice no. Yo voy hasta aquí y me quedo aquí. No hubo manera de seguir el camino. Así que me tengo que conformar con ir hasta el Parque que tiene unas vistas del valle muy bonitas y el camino en la actualidad está vallado y habilitado para caminar sin peligro de coches, motos y bicis como antaño. 

Por las tardes Chispa me acompaña en mi habitación. Su lugar favorito es debajo de la cama. El otro que la coja y la tenga en el regazo. El problema es que yo soy corta de piernas y ella es más grande y se resbala. Tengo que hacer malabares para tenerla en mi falda mientras la mimo y veo la tele en la tablet.

La Chispa no sabe el bien que me está haciendo por todo el estrés y problema que estoy pasando.

El otro día fue superdivertido. Mi primo tiene la costumbre de tener la radio puesta en la cocina. Así que yo mientras cocino para los dos o para mí estoy escuchando la emisora que hay sintonizada. Hace una semana o dos estaba cocinando cuando pusieron una canción con mucha marcha y me puse a bailar. Cuál fue mi sorpresa cuando la Chispa se pone delante mío meneando la cola y levantando sus patitas delanteras marcando el ritmo y bailando conmigo¡¡¡¡. Lástima que no se grabó. Era para morirse de risa y ver que ella también es una perrita marchosa y con vitalidad. 










La dueña de la Chispa la sacaba a pasear todos los días y cuando falleció mi primo se la quedó para cuidarla y tener un perro que le haga compañía. Mi primo no está muy bien de salud y la Chispa no anda lo que debiera y yo con la calor no salgo porque me asfixio. Resultado: ha engordado por el buen yantar y la falta de ejercicio. 
No le gustan las latitas de régimen que la veterinaria ha sugerido y se pasea llorando y haciendo pucheros para que le demos lo que a ella le gusta. Nos da tanta pena verla triste que para los dos es difícil no darle de comer más de lo que debe, ella sigue con la esperanza de que le caiga un bocado mejor que la bazofia que tiene que comer. Jajaja¡¡¡¡ anda que no son listos los animales¡¡¡¡. 
Creedme son mejores que las personas. Sigo diciendo que no quiero mascotas en mi piso. Pero no quita que cuando una perrita llamada Chispa o aquel compañero de mi juventud te dan el cariño que no te dan los que te rodean te haga dudar y plantear de tener uno cuando vuelva a mi vida, si es que alguna vez vuelvo. 
































dimecres, 3 d’octubre del 2018

UNA GRAN ACTRIZ OLVIDADA

Lee Ann Remick (Quincy (Massachusetts), 14 de diciembre de 1935 - Los Ángeles, 2 de julio de 1991) fue una actriz de televisión y cine estadounidense.



Biografía

Nació en Quincy, población cercana a Boston, en el estado de Massachusetts. Sus padres se divorciaron cuando tenía aún pocos años y fue a vivir con su madre a Nueva York. En el colegio tomó clases de actuación y después estudió interpretación en el Barnard College y en el famoso Actor's Studio. Terminados sus estudios comenzó a trabajar en el teatro y también en televisión.
En 1957 consiguió su primer papel en el cine, en la película Un rostro en la multitud, de Elia Kazan. Después participó en otro éxito, The Long, Hot Summer (El largo y cálido verano).
En 1959 se convirtió en estrella a raíz de su papel de protagonista junto a James Stewart en Anatomía de un asesinato, de Otto Preminger. En 1962 obtuvo una nominación al Oscar como mejor actriz principal por su papel de esposa que es empujada por su marido hacia el alcoholismo en Días de vino y rosas de Blake Edwards, con Jack Lemmon.
En 1963 en la película, The Running Man (El precio de una muerte). Este filme, coprotagonizado por el actor británico Laurence Harvey, se convertiría en una leyenda de Hollywood, debido a que se había convertido a un fracaso comercial, porque se había estrenado más o menos en los días del asesinato del Presidente John F. Kennedy, y contaba con las actuaciones de un histrión de nombre Lee y otro de apellido Harvey.
En 1966 triunfa en Broadway encabezando el elenco de la obra Wait Until Dark en una producción dirigida por Arthur Penn y que luego sería llevada al cine con Audrey Hepburn en el mismo papel.
Después de participar en otras películas de cine y también de televisión, en 1970 Remick se fue a vivir a Inglaterra, donde participó en varias películas. En 1976 es de especial recuerdo su papel como la esposa del embajador Robert Thorn interpretado por Gregory Peck en el popular y clásico film de terror La profecía.
De regreso en los Estados Unidos, formó en 1988 una propia compañía productora con dos socios, uno de los cuales fue el conocido actor James Garner. En los últimos años se dedicó sobre todo a la televisión, para la que hizo películas y mini-series. Más de la mitad de los filmes en los que intervino a lo largo de su carrera fueron para la televisión, medio en el que fue una actriz especialmente popular y apreciada.
Estuvo casada en dos ocasiones. La primera con Bill Colleran durante once años, tras los cuales se divorció. La segunda con Kip Gowans durante 21 años. De su primer matrimonio Remick tuvo dos hijos.
Falleció en Los Ángeles a los 55 años de edad, afectada de cáncer de hígado y renal.




Filmografía

Lee Remick, Angela Lansbury, Harry Guardino, Herbert Greene en Anyone Can Whistle.
  • The Vision (1987)
  • Emma's War (1986)
  • Tribute (1980)
  • The Competition (1980)
  • The Europeans (1979)
  • The Medusa Touch Dra. Zonfeld (1978)
  • Telefon (1977)
  • La profecía Katherine Thorn (1976)
  • Jaque a la reina (Hennessy) (1975)
  • Touch Me Not (1974)
  • QB VII (1974)
  • A Delicate Balance (1973)
  • Una secretaria para matar (1972)
  • Casta invencible (1971)
  • Loot (1970)
  • A Severed Head (1970)
  • Hard Contract (1969)
  • El detective (1968)
  • No Way to Treat a Lady (1968)
  • The Hallelujah Trail (1965)
  • Baby the Rain Must Fall (1965)
  • The Wheeler Dealers (1963)
  • The Running Man (1963)
  • Días de vino y rosas (1962)
  • Experiment in Terror (1962)
  • Sanctuary (1961)
  • Wild River (1960)
  • Anatomía de un asesinato (1959)
  • These Thousand Hills (1959)
  • The Long, Hot Summer (1958)
  • A Face in the Crowd (1957)