diumenge, 15 de març del 2015

SENSIBILIDAD, ORGULLO Y PERJUICIO



(Steventon, Gran Bretaña, 1775-Winchester, id., 1817) Novelista británica. Su padre, un clérigo protestante, era rector de la parroquia de Steventon. Séptima hija de una familia de ocho hermanos, su padre se encargó personalmente de su educación. En 1801, los Austen se trasladaron a Bath y, tras la muerte del cabeza de familia, en 1805, primero a Southampton y luego a Chawton, un pueblo de Hampshire, donde la escritora redactó la mayoría de sus novelas. La suya fue una vida sin grandes acontecimientos, apenas sin nada que turbara la placidez de una existencia pequeñoburguesa y provinciana; sólo muy de tarde en tarde realizaba algún que otro viaje a Londres. Tampoco llegó a contraer matrimonio.



Apacible, sereno y equilibrado es también su modo de novelar, la minuciosa y sutil ironía con que describe el ambiente que la rodea, el de la alta clase rural del sur de Inglaterra. La intriga narrativa suele ser de poca importancia, por lo que el interés de sus obras reside en los diferentes matices psicológicos de sus personajes, interpretados con gran agudeza, y en la descripción amable y comprensiva, pero no carente de maliciosa ironía, del ambiente social en que sitúa sus criaturas, que no es otro que el suyo propio, el de la burguesía acomodada.
Las seis novelas que escribió conviene agruparlas en dos períodos diferentes. Durante el primero vieron la luz una serie de títulos, algunos de los cuales tardaron más de quince años en ser editados. Éste fue el caso de Orgullo y prejuicio (Pride and prejudice), considerada la mejor de sus novelas, cuya redacción emprendió el año 1796, aunque no se publicaría hasta 1813. En ella, Austen relata la historia de las cinco hermanas Bennet y las tribulaciones de sus respectivos amoríos. También son de este período Sentido y sensibilidad (Sense and sensibility, 1811), centrada otra vez en la historia de dos hermanas y sus asuntos amorosos, caracterizada por su realismo, y La abadía de Northanger (Northanger Abbey, 1818), una especie de parodia sobre la novela gótica, tan en boga a finales del siglo XVIII.


Su segunda etapa creativa empezó en 1811, y marcó su recuperación tras doce años de esterilidad creadora. El parque de Mansfield (Mansfield Park, 1814), Emma(1816) y Persuasión (Persuasion, publicada póstumamente) son títulos que corresponden a este momento, y todos ellos narran los enredos románticos de sus tres heroínas, tratados con gracia y profundidad. Tiempo después de su muerte aparecieron varias novelas incompletas, como Los Watson, Fragmentos de una novela, Plan para una novela y su correspondencia, publicada bajo el título deCartas.
Jane Austen contó desde un principio con una acogida excelente para sus novelas, en un momento en que la temática romántica parecía agotada. Son relatos en que predominan la observación incisiva y los detalles meticulosos en una trama que consigue dar fuerza a acontecimientos en apariencia triviales y cotidianos, y que rescatan, incluso para los personajes secundarios, un cierto sentido de universalidad que tan gratos los hizo a los lectores y por los cuales la escritora se convirtió en uno de los grandes difusores de la novela británica.

dimarts, 10 de març del 2015

BOSRÀ. UNA CIUDAD EN PELIGRO DE EXTINCIÓN



Buscando una portada para mi página cultural me he encontrado con la foto de un teatro desconocido para mí, en un lugar donde nunca pensé encontraría restos romanos como es Siria.
Lamentablemente el país ahora está en conflicto y las nuevas tendencias belicistas y religiosas ponen en serio peligro su bagaje cultural que no debe perderse.
Por ello el motivo de este blog. Para que tengamos conocimiento que una vez hubo una ciudad llamada .....

Bosra (a veces llamada Bostra, en árabe بصرى) es una ciudad del sur de Siria, en la Gobernación de Dar'a, capital de la fértil región de Haurán, situada a 150 kilómetros de Damasco, sobre una meseta basáltica. Sus coordenadas geográficas son 32°31′5″N 36°28′54″E. Su ciudad antigua fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1980. El 20 de junio de 2013, la Unesco incluyó a todos los sitios sirios en la lista del Patrimonio de la Humanidad en peligro para alertar sobre los riesgos a los que están expuestos debido a la Guerra Civil Siria.
Sus rocas negras, empleadas en la construcción desde hace siglos, confieren a toda la región una gran originalidad. Además, la resistencia del basalto ha mantenido los monumentos en un estado de conservación admirable.
Antigua capital de la provincia romana de Arabia e importante etapa en la antigua ruta caravanera de La Meca, Bosra conserva, encerrados en sus gruesas murallas, un magnífico teatro romano del siglo II, ruinas nabateas, romanas y bizantinas y varias mezquitas.
La ciudad moderna se ha desarrollado sobre los restos de la ciudad antigua, prácticamente despoblada hacia finales del siglo XIX, por lo que ambas sólo tienen en común el nombre y las piedras de construcción. Pero el fantasma de la gran ciudad antigua planea sobre las casas bajas, muy encerradas hacia el interior, sobre las mezquitas, los minaretes, las puertas, los restos de viejas casas e iglesias. En los callejones estrechos y sinuosos, columnas antiguas se alzan en los lugares más imprevistos; y en el centro se alza la enorme y severa ciudadela árabe, construida alrededor del elegante teatro romano.
Es sede de la Arquidiócesis Metropolitana de Bosra, Hauran y Jabal El-Arab del Patriarcado de Antioquía





Historia

Bosra fue una ciudad muy próspera. Paso obligado de las caravanas procedentes de Arabia, su importancia comercial fue enorme, y llegó a contar 50.000 habitantes.
Mencionada por primera vez en las Cartas de Amarna (siglo XIV a. C.), con el nombre de Busrana, no se desarrolla realmente hasta el siglo II a. C., cuando se convierte en capital norte de los nabateos, aunque el título oficial no le fue otorgado hasta el siglo I, bajo Rabbel II.
En 106 se convirtió en la capital de la provincia romana de Arabia Pétrea, creada por Trajano después de la anexión del reino nabateo. Al estar situada en una importante vía de comunicación, la Via Nova Trajana, más de 5000 legionarios se instalaron en ella, y pronto se convirtió en la guarnición definitiva de la Legio III Cyrenaica. Engrandecida y embellecida con edificios públicos organizados alrededor de un cardo y un decumano, fue rebautizada Nova Trajana Bostra por Trajano entre 98 y 117. Durante ese mismo siglo, se construyó el gran teatro de 17.000 plazas, uno de los mayores del oriente romano, que se ha conservado casi intacto hasta nuestros días.
Desde principios del siglo III, el cristianismo, en plena expansión, modifica el paisaje urbano: Se construyen numerosas iglesias y una catedral dedicada a los santos Sergio, Baco y Leoncio.
Hacia el año 500, en el Imperio romano de Oriente los obispos y su clero habían asumido muchas de las obligaciones anteriormente competencia de los consejos municipales. En Bosra el obispo construyó su propia cárcel, en la que debía alojar y alimentar a los delincuentes que esperaban su juicio.
En el siglo VI Bosra fue la capital de los gasánidas, una tribu árabe cristiana monofisita que formó un pequeño estado cliente de Bizancio en la zona fronteriza del desierto sirio.

El monarca sasánida Cosroes II invadió Siria en 611, conquistando Jerusalén en 614 y Egipto en 619. Sólo en 628 logró el emperador Heraclio derrotar a los persas y restablecer la antigua frontera entre ambos imperios. En 629 se negoció la retirada de los ejércitos persas de Siria y Egipto, y se emprendió el restablecimiento del dominio bizantino en las provincias recién recuperadas.
Según la tradición musulmana, fue durante una visita a Bosra realizada durante su juventud que Mahoma (ca. 570-632) fue introducido al monoteísmo por el monje cristiano Bahira. Bosra fue la primera ciudad bizantina de importancia en ser tomada por los musulmanes, en el año 634. No está claro si contaba con una guarnición militar bizantina, pero parece haber ofrecido poca resistencia a los invasores árabes. Tras la conquista de la ciudad, la región se convirtió en un campo de batalla entre musulmanes y bizantinos, que se disputaban el control de Siria.
Se construyeron treinta y seis mezquitas, entre ellas la de Omar, y numerosos cristianos se convirtieron al islam. Los selyúcidas gobernaron la ciudad desde finales del siglo XI, restablecieron su prosperidad y la protegieron de los cruzados.
Nur al-Din fortificó el teatro romano y lo convirtió en una auténtica ciudadela, que no fue conquistada hasta la llegada de los mongoles. Baibars la restauró en 1261.

Cuando la ruta de La Meca se desvió de Bosra, en parte para evitar el bandolerismo en la región de Haurán, la ciudad perdió su importancia y quedó reducida a un pequeño pueblo, que no volvió a cobrar auge hasta que, en 1886, miles de drusos se instalaron en el lugar.




dilluns, 9 de març del 2015

UN PASEO POR EL MEDIEVO



Ayer domingo tuve una experiencia que me resultó realmente enriquecedora. No sólo para poder organizar una salida cultural con la Xarxa, si no también porque pude conocer un poco la historia de mi antigua ciudad. Una gran desconocida para mí a pesar de haber vivido en ella 56 años. 

La asociación o el grupo Tot Història organiza rutas culturales por Barcelona explicando la historia de la capital. En su tiempo llamada Barcino por los romanos. Gobernada por los visigodos (hoy me he enterado), con una gran población judia y -algo menor, pero no menos importante- árabe.

La excursión era la Ruta Medieval y en ella nos han explicado cómo era Barcelona en el medievo y los restos que quedan -que son muy pocos- de aquella era histórica. 
Unas cuantas imágenes de esta interesantísima visita. 

Preparando motores en Canaletas para adentrarnos en el tunel del tiempo
Cruz en la plaza de Santa Ana (?)


Acueducto medieval. Restos que se encontraron formando
parte de un palacio -después edificio- 
Escudos de la Orden del Santo Sepulcro


Uno de los cuatro o cinco jardines elevados que hay en Barcelona
Lápida judía en el muro de la Catedral







Puerta del Palacio de los Templarios
que ha quedado incrustada en la edificación
urbana
Puerta que pertenecía a un palacio medieval en la Generalitat
de Catalunya
Torre medieval en la plaza del Rei

dijous, 5 de març del 2015

UNA REINA QUE CONQUISTÓ A DOS ROMANOS PODEROSOS....


Cleopatra Filopátor Nea Thea o Cleopatra VII (en griego: Κλεοπάτρα Φιλοπάτωρ; hacia 69 a. C. - 30 a. C.) fue la última reina del Antiguo Egipto y de la dinastía ptolemaica, también llamada Lágida, fundada por Ptolomeo I Sóter, un general de Alejandro Magno. Fue la última del llamado Periodo helenístico de Egipto.
Cleopatra era hija de Cleopatra V Trifena y de Ptolomeo XII Auletes, de quien heredó el trono en el año 51 a. C., cuando tenía 18 años, junto con su hermano Ptolomeo XIII, de solo 12, quien sería además su esposo (hecho frecuente en los matrimonios regios ptolemaicos). A Cleopatra se le ha atribuido una belleza excepcional; sin embargo, grabados y dibujos hallados dan testimonio de que su encanto radicaba en su personalidad más que en su aspecto físico.


Comienzos del reinado

El padre de Cleopatra, Ptolomeo XII, conocido como "Auletes", era un soberano nada querido por su pueblo por la despreocupación que mostraba ante los graves problemas que asolaban a Egipto, por su manifiesta corrupción y por ser más amante de las fiestas que de las cuestiones de Estado. Conseguía mantenerse en el trono gracias a la ayuda romana que recibía merced a sus continuos sobornos y promesas de tributos diversos.
Roma estaba encantada de "ayudar" a Ptolomeo XII porque Egipto era para el Imperio una presa muy tentadora y hacía tiempo que tenía los ojos puestos en el oro de ese país. En cada conflicto, Roma se prestaba gustosa como árbitro. En el año 58 a. C., con ocasión de un levantamiento popular, Ptolomeo, exiliado por su hija Berenice, se desplazó a Roma en busca de ayuda militar para sofocarlo. Quedaron como regentes del país su esposa Cleopatra y su hija mayor Berenice IV, quienes gobernaron durante un año hasta que Cleopatra murió. Los alejandrinos colocaron en el trono como única reina a Berenice IV y enviaron una delegación a Roma para que ésta arbitrase en el conflicto que enfrentaba a padre e hija.
Ptolomeo XII consiguió el apoyo de Roma luego de haber pagado a Pompeyo una gran suma de dinero y prometerle que durante años le pagaría tributos. Consiguió derrotar al ejército de Archelaus, segundo marido de Berenice IV, y fue devuelto al trono. Uno de sus primeros actos fue mandar ejecutar a su hija Berenice, era el año 55 a. C.
Ptolomeo XII Auletes reinó desde ese día hasta su muerte en el año 51 a. C; dejándole el trono a su hija Cleopatra VII Filópator y a su hijo Ptolomeo XIII Dioniso II (51-47 a. C.), que contaba aproximadamente con doce años, con quien ella tuvo que casarse por testamento de su padre. Ptolomeo XII dejó como tutor de ambos al regente de Roma, que en ese momento era Pompeyo, quien debía hacer cumplir el testamento y casar a los hermanos. Claro que esta unión era puramente legal, ya que según se dice Cleopatra, extremadamente inteligente y ambiciosa, dejaba fuera de todas las decisiones a su hermano.
Cleopatra tenía varios hermanos: Berenice IV, de la que ya se ha hablado, y Cleopatra VI como hermanas mayores -ésta última desapareció no se sabe cómo durante el reinado de su hermana Berenice-, una hermana menor llamada Arsínoe IV y dos hermanos menores llamados Ptolomeo XIII y Ptolomeo XIV, con los que se casó sucesivamente, según la ley de los lágidas, a cuya dinastía pertenecían, y que permitía el matrimonio entre hermanos. La educación de todos ellos fue puramente griega, según costumbre ptolemaica. Cleopatra fue la primera de esta dinastía que aprendió a hablar el idioma egipcio; pero no solo conocía este idioma, sino también griego, hebreo, sirio y arameo y quizás latín. Fue instruida así mismo en los campos de la literatura, música, ciencias políticas, matemáticas, astronomía y medicina. Además tenía fama de poseer modales dulces y refinados y una sugerente voz, cosas que hacían de ella una mujer muy seductora según Plutarco.
Entre el 50 y el 49 a. C. los campesinos sufrieron graves hambrunas, se rebelaban y se unían a bandas de forajidos que causaban grandes males; la moneda egipcia se debilitaba y la lenta burocracia entorpecía la recuperación: el país dependía cada vez más de Roma. Además, en su propio entorno familiar tampoco iban bien las cosas. Su hermana menor Arsinoe, en desacuerdo con su política de ayuda a los romanos en señal de buena voluntad, aspiraba al trono y pronto surgieron las desavenencias también con su hermano-esposo. Ptolomeo XIII, muy joven y manipulable, era prácticamente manejado por tres consejeros muy hostiles a ella: el eunuco llamado Potino, el general Aquilas y el retórico Teodoto. Por consejo de ellos en 48 a. C. expulsó a su hermana del trono derrocándola con un comando dirigido por sus consejeros Potino y Aquilas. Y la obligó al exilio eligiendo ella Siria. Desde esta región Cleopatra pretendió recuperar el poder, reuniendo un buen ejército para este fin, aunque no lo logró.


Cayo Julio César

Roma también estaba en guerra civil y ese mismo año Pompeyo huyó a Egipto buscando refugio -donde creyó sería bien recibido por el faraón Ptolomeo XIII- tras su derrota en Farsalia a manos de Julio César, a quien se había enfrentado en un intento de quitarle el poder. A su llegada el faraón ordenó asesinarle, por consejo de Potino, pensando obtener así el consiguiente apoyo de César que le permitiera vencer al bando de Cleopatra. Sin embargo, al general romano, que arribó a Alejandría unos días más tarde en persecución de su rival, no le agradó la decisión, pues su intención era capturarle con vida o quizás incluso perdonarle. Y lloró ante la cabeza cortada de su amigo y rival, que se le presentaba. Fue un mal comienzo para las relaciones de César y el soberano egipcio.
Aun así, César quería solucionar, en calidad de testamentario de Ptolomeo XII Aulettes, el conflicto que enfrentaba a los dos hermanos y esposos Cleopatra VII y Ptolomeo XIII y convocó a las dos partes. Ptolomeo, aconsejado de nuevo por el eunuco Potino, regresó inmediatamente a Alejandría. Cleopatra envió antes varios emisarios para asegurarse de las intenciones de César. Al final aceptó ir a Alejandría, pero lo hizo en secreto y de noche, pues desconfiaba de los espías de su hermano. Cleopatra consiguió acceder (burlando el control de los partidarios de su hermano) hasta el palacio real en el que se aposentaba César para persuadirle de que tomara partido por ella. Pasaron la noche juntos (pensando quizás Cleopatra que, si enamoraba a César, ya no tendría que temer una invasión por parte de los romanos, hecho supuesto pero no demostrado). El general hizo acudir a Ptolomeo a sus aposentos, pero éste, comprendiendo la situación, rechazó la propuesta de reconciliación. Decidió huir y corrió la voz de que había sido traicionado en un intento de levantar a los alejandrinos contra la pareja. Pero pronto fue capturado por los soldados romanos. Para evitar el motín que se avecinaba, César leyó ante el pueblo el testamento de Ptolomeo XII Auletes, del que se presentó como albacea e hizo promesas más o menos convenientes a cada uno. Finalmente se celebró el acuerdo entre los tres con un gran banquete, quedando el mapa político como sigue: César da a Ptolomeo XIII la isla de Creta y a Ptolomeo XIV y Arsinoe IV Chipre. Arsinoe considera que ella debería reinar en Egipto y se une a la causa de su hermano.

Entonces, César se instaló en Alejandría, donde llevaba una vida tranquila y culturalmente activa, además de obtener la alianza de la reina Cleopatra. Ésta recuperó el trono, protegida por su aliado romano, y Ptolomeo XIII residía cerca de ellos aunque más como rehén que como soberano. Sin embargo, no se estuvo quieto. Junto a su hermana Arsinoe y su consejero Potino, llevó a cabo una guerra de intrigas que acabaron por provocar la animosidad de los alejandrinos hacia los dos amantes. El pueblo ya podía aceptar un ataque a los soldados romanos aprovechando además su aislamiento, y así lo ordenó Ptolomeo a Aquilas quien, desde Pelusio, marchó sobre Alejandría al frente de 20.000 soldados y 2.000 jinetes y rodearon la ciudad. Es entonces cuando la guerra entre Cleopatra y Ptolomeo se transformó en la guerra de Arsinoe IV y Ptolomeo XIII contra César. César y Cleopatra VII resistieron el asedio al palacio real de Alejandría, donde retenían a Ptolomeo XIII, hasta que la llegada de refuerzos les permitió contraatacar y lograr la victoria final.
En uno de los combates, el ejército de Aquilas intentó apoderarse del Gran Puerto de la ciudad, donde estaban anclados 72 navíos de guerra egipcios y 50 trirremes romanos. Para evitar que cayeran en sus manos, César prefirió quemar dichas naves, provocando un gran incendio que alcanzó la ciudad, y el resultado final fue la pérdida de muchos e importantes edificios, entre otros el famoso Museo con su Biblioteca, que quedó completamente destruida.
La guerra duró largos meses. El eunuco Potino fue tomado como rehén y más adelante ejecutado por haber intentado, en su cautiverio, envenenar a César. Arsinoe logró huir de palacio y llegar al campamento de Aquilas, con su padre putativo, el eunuco Ganímedes, que se puso al frente del ejército después de ejecutar a su aliado Aquilas, y fue proclamada reina de Egipto por los soldados. Después de que los alejandrinos ganaran una de las batallas, que no la guerra, éstos exigieron a César la libertad de Ptolomeo, a lo que gustosamente cedió convencido de que la juventud e inexperiencia militar del soberano más bien perjudicaría a sus enemigos, como así fue. Por lo que Ganímedes fue destituido y su puesto ocupado por el rey. Gracias a la llegada de los refuerzos y a la incompetencia de Ptolomeo, César puso en fuga a los egipcios, empujándolos Nilo arriba, donde centenares de ellos murieron ahogados. Ptolomeo XIII estaba entre los muertos, en el fango: había tratado de huir en una barcaza demasiado cargada que terminó zozobrando.
La coraza de oro que llevaba, por la que fue reconocido, fue la prueba que blandió César ante el pueblo que lloraba vestido de luto. Cleopatra recuperó el trono una vez más (47). Pero tenía que haber un rey y, para poder seguir gobernando, se casó con otro de sus hermanos, Ptolomeo XIV Filópator II. Pero el nuevo faraón solo tenía 10 años, y Cleopatra se encontró de nuevo con las riendas del poder en sus manos. Arsinoe, prisionera, fue enviada a Roma, donde desfiló cargada de cadenas en el festejo de las últimas victorias militares de Julio César.


Julio César y Cleopatra pasaron juntos varios meses en Egipto y fruto de su relación nacería, el 23 de junio de 47 a. C., Ptolomeo XV, más conocido como Cesarión, el apodo que le dieron los alejandrinos[. Luego partió a combatir (y derrotar) a Farnaces del Ponto (47) y a doblegar con éxito la resistencia de los optimates en Tapso (febrero de 46) y Munda(marzo de 45), al tiempo que efectuaba en Roma diversas reformas políticas que le atañían tanto a él personalmente como al Imperio en general. Además de instaurar una monarquía romana, entre los objetivos finales de César probablemente se encontrara el de agrupar, mediante su matrimonio con Cleopatra, a los Estados romano y egipcio, dando así como resultado la unidad política de todo el mundo mediterráneo.
La influencia egipcia durante estos años de Julio César en Roma también se reflejó en la administración, la sociedad, la cultura e incluso la religión. Cabe citar, por ejemplo, la recaudación directa de los impuestos por el Estado (que evitaba los anteriores abusos de los publicanos); el inicio de la administración racional (y no la mera explotación) de las provincias; la adopción, con pequeñas correcciones, del calendario de Canopo (llamado desde entonces Juliano); y la introducción del culto a Isis. La propia Cleopatra estuvo dos veces (46 y 45-44 a. C.) en Roma junto con Cesarión y viviendo como concubina en la villa de César. Nunca fue aceptada por el pueblo romano, que la miraba con desconfianza. Además, César desafió a la opinión pública y rindió homenaje oficial a la reina egipcia. Durante la segunda estancia Julio César fue víctima del asesinato (15 de marzo del 44) proyectado y ejecutado por un grupo de familias senatoriales republicanas que trataban de frustrar sus planes políticos. Cleopatra, que acababa de perder a su poderoso aliado, no pudo hacer otra cosa que abandonar la capital italiana y regresó con su hijo a Egipto.


Marco Antonio

A partir del año 43 a. C., tras su regreso a Egipto, Cleopatra, temiendo que su hermano-esposo Ptolomeo XIV, que ya contaba con 15 años de edad, quisiera tener más poder del que a ella le convenía, lo envenena y establece a Cesarión como su corregente a la edad de 4 años. El estado en que encontró a su reino fue muy desalentador. Sufría plagas y hambre. Los canales del Nilo habían sido descuidados durante sus dos años de ausencia y esto hizo que las cosechas fueran malas y las inundaciones no fueran bien aprovechadas.
Marco Antonio era un general y político romano, amigo de Julio César, que había sido comandante jefe en su ejército. A raíz del asesinato de éste, persiguió a los culpables, Marco Bruto y Cayo Casio y además supo enfrentar al pueblo romano contra ellos y ganarse el apoyo y la inclinación de las gentes hacia él. Al surgir otros dos rivales, el 23 de noviembre de43 a. C., la Lex Titia oficializaba el pacto entre los tres por un período de cinco años: acababa de crearse el Segundo Triunvirato, que reunía a Antonio, Octavio (heredero político designado por Julio César) y Lépido, antiguo jefe de la caballería de César que se pasó al lado de Antonio. Se desencadenó de esta manera una guerra civil entre los partidarios del triunvirato y los seguidores republicanos. Marco Antonio llamó en su ayuda a la reina Cleopatra, para que acudiera con sus naves a Tarso, en la actual Turquía, pero la reina no quería que Egipto entrara en una guerra civil de los romanos y tampoco se fiaba de él. Finalmente cedió a la reunión con la condición de que ésta se desarrollara en su propio barco, considerado donde fuere que estuviese anclado como suelo egipcio. Se encontraron en Tarso en el (41 a. C.). Aunque Egipto estaba al borde del colapso económico, Cleopatra navegó con los remos de plata, las velas púrpuras y todo el lujo al que estaba habituada, hasta se vistió como Afrodita, la diosa del amor. El encuentro duró cuatro días. El resultado de este viaje fue que ambos personajes se enamoraron, que Cleopatra convino en prestarle la ayuda económica que le pedía a cambio de que Antonio ejecutase a su hermana Arsinoe IV, a quien consideraba una continua amenaza, como así se hizo, y que Marco Antonio decidió quedarse en Egipto al lado de Cleopatra. La pareja pasó junta en Egipto el invierno de 41-40 a. C. disfrutando de los máximos lujos y fiestas continuas. Pero los asuntos de Roma llamaban al general y en el año 40 a. C. tuvo que regresar a la capital del Imperio. Allí cumplió con la promesa de casarse con Octavia, hermana de Cayo Julio César Octavio Augusto, el futuro primer emperador de Roma y sobrino nieto de Julio César. Octavio (que así se le llamaba entonces) era gran amigo de Marco Antonio, aunque con el tiempo y los acontecimientos, esta amistad se vio truncada.
Tras la marcha de Marco Antonio a Roma, Cleopatra dio a luz dos niños gemelos, Cleopatra Selene II y Alejandro Helios. No volvieron a encontrarse hasta cuatro años después. Él regresó a Egipto en otoño del 37, durante el curso de una campaña contra los partos, y contrajo matrimonio con Cleopatra (sin repudiar a Octavia). Marco Antonio cedió a su esposa Chipre, Fenicia y Creta, y Egipto volvió a tener una extensión similar a la de los tiempos de los primeros Ptolomeos. Tuvieron otro hijo (Ptolomeo Filadelfo), llevaron juntos una vida de lujo y derroche, y nombraron a sus vástagos herederos de varios Estados satélites como Armenia y Cirene (34 a. C.).
a relación entre Octavio y Marco Antonio había ido empeorando progresivamente y a partir del año 37 el primero ya consideraba al segundo un enemigo, contra el que empleó la propaganda ante el pueblo y el Senado de Roma, presentándole como un títere en manos de la reina de Egipto y en detrimento de los intereses de Roma. Frente a esta imagen negativa de un Marco Antonio indolente, dado a los placeres mundanos en la porción más rica del Imperio y sometido a la voluntad y caprichos de una soberana extranjera, Octavio contraponía la suya: el gobernante sacrificado y trabajador que trataba de superar las circunstancias adversas con esfuerzo y determinación. Virtudes éstas muy apreciadas por el pueblo romano y que él supo difundir hábilmente para crear un estado de opinión favorable a sus propósitos, al tiempo que aumentaba el odio a Cleopatra y la indignación por el comportamiento de Antonio.
Al terminar la vigencia del triunvirato, que en el 38 a. C. habían renovado por cinco años más, esto es hasta el 33, los dos rivales se lanzaron acusaciones mutuas en el Senado. Marco Antonio repudió a Octavia. Octavio violó y expuso el testamento secreto que aquel había depositado en el templo de las vestales, corroborando así sus argumentos. Se supo por el mencionado documento que además de haber otorgado posesiones romanas a la reina egipcia, Antonio pretendía trasladar la capital de Roma a Alejandría y fundar allá una nueva dinastía. A ello se añadieron después multitud de graves acusaciones (desde el punto de vista romano) hacia Cleopatra de diversa índole (brujería, incesto, lujuria, adoración de ídolos animales, etc.). Todo esto, pero en especial lo primero, acabó propiciando la definitiva hostilidad de la opinión pública hacia Marco Antonio y su esposa. Y más importante aún, su destitución como triunviro y la declaración de guerra a Egipto (32) por parte del Senado.
El ejército de Marco Antonio (tanto terrestre como marítimo), aunque menos disciplinado y entrenado que el de Octavio, era más numeroso. Sin embargo, en la decisiva batalla naval de Accio (2 de septiembre del 31), los más maniobrables barcos del general Agripa consiguieron situarse frente a la flotilla de Cleopatra. Ésta huyó entonces presa del pánico, y al darse cuenta Antonio fue detrás de ella abandonando a sus hombres, que al final perdieron la batalla. Esto decantaba la victoria final hacia el bando de Octavio, quien el 30 de julio del año 30 entraba con facilidad en Alejandría. A continuación, Marco Antonio, engañado por un falso informe sobre la muerte de Cleopatra, se suicidó dejándose caer sobre su propia espada.



Muerte de Cleopatra

Los planes de Octavio eran tomar a la reina como prisionera y exhibirla en Roma durante la tradicional ceremonia conocida como Triunfo, simbolizando con ello la superioridad y la victoria sobre la humillada enemiga a la que el pueblo de Roma tanto odiaba. Esto aumentaría más si cabe su respaldo popular e impulsaría decisivamente sus aspiraciones políticas.
Cleopatra se percató del final que la esperaba tras entrevistarse con Octavio, un hombre frío y calculador que a diferencia de César y Antonio no podría seducir o sugestionar de ningún modo. Viendo, pues, su futuro como esclava, tal vez en el reino del que había sido soberana (convertido ahora en la provincia romana de Egipto), Cleopatra eligió morir y tomó la decisión de suicidarse. Según la versión más extendida, pidió a sus criadas Iras y Charmion que le trajeran una cesta con frutas y que metieran dentro una cobra egipcia (el famoso áspid), responsable de su muerte, a finales de agosto del año 30 a. C. Otras versiones relatan que se quitó la vida al conocer el suicidio de su esposo. Antes de fallecer escribió una misiva a Octavio en la que le comunicaba su deseo de ser enterrada junto a Marco Antonio, y así se hizo. Se desconoce el lugar de su sepultura. Zahi Hawass la ubica en Taposiris Magna, a 30 km de Alejandría, aunque las excavaciones realizadas en junio de 2008 descartaron esta hipótesis.



Los hijos de Cleopatra

Después de la batalla de Accio y temiendo lo peor, Cleopatra mandó a su hijo Cesarión lejos de Egipto hacia el sur, con una pequeña fortuna para poder defenderse de sus posibles enemigos, pero fue traicionado por su profesor particular, Rhodon, que lo convenció de que, si regresaba a Alejandría, Octavio le respetaría la vida, pero fue asesinado por orden de este último.
Después de la muerte de Cleopatra, sus otros hijos fueron llevados a Roma y criados por la esposa de Marco Antonio, Octavia (hermana de Octaviano, que después se convertiría en el emperador Augusto).
Cleopatra Selene se casó con el rey Juba II de Mauritania con quien tuvo un hijo al que llamaron Ptolomeo, que heredó el reino de su padre en el año 23 a. C.. Cuarenta años más tarde el emperador Calígula lo mandó matar. De Alejandro Helios y Ptolomeo Filadelfo no se sabe bien su paradero, pero se cree que murieron en Roma. Alejandro Helios en 25 a.C. y Ptolomeo Filadelfo en 25 a.C., aunque también se afirma que se fueron a vivir a Mauritania junto con su hermana.

UN SEÑOR QUE IDEÓ LOS MAPAS Y LA CARTOGRAFÍA....



Gerard Kremer, conocido por su nombre latinizado Gerardus Mercator (5 de marzo de 1512 – 2 de diciembre de 1594), también llamado Mercator o Gerardo Mercator, fue un matemático y cartógrafo flamenco, famoso por idear la llamada proyección de Mercator, un sistema de proyección cartográfica conforme, en el que se respetan las formas de los continentes pero no los tamaños. Fue uno de los primeros en utilizar el término «atlas» para designar una colección de mapas.




Biografía

En 1534, Mercator se dedicó al estudio de las matemáticas, la astronomía y la geografía bajo la tutela del matemático Gemma Frisius. También aprendió a hacer grabados gracias a la ayuda de Gaspard van der Heyden, grabador y constructor de globos terráqueos (mapas esféricos). A principios del siglo XVI, los cartógrafos, o dibujantes de mapas, empleaban gruesos caracteres góticos que limitaban el espacio disponible para añadir información en los mapas. No obstante, Mercator adoptó un nuevo estilo italiano de escritura cursiva —o letra itálica— que resultó muy útil en la fabricación de globos terráqueos. Trabajó como grabador con Frisius y van der Heyden en la elaboración de un mapa esférico en 1536.Nació en Rupelmundo, Flandes. Su nombre era Gerard de Cremere (o Kremer). Mercator es la latinización de su nombre, que significa mercader. Recibió educación del humanista Macropedius en Bolduque y en la Universidad Católica de Lovaina.
Posteriormente, Mercator publicó un mapa de Palestina (1537), un planisferio (1538) y un mapa de Flandes en 1540. A lo largo de estos años, aprendió a escribir en itálica, un tipo de letra más adecuado para los grabados en cobre de los mapas. Escribió al respecto un libro que fue el primero que trataba sobre este tema (Europa del Norte).
En 1544 por mostrarse tolerante al protestantismo es acusado de herejía y pasó en prisión siete meses. En 1552, se trasladó a Duisburgo donde abre un taller de cartografía. Trabajó en la elaboración de un mapa de Europa, compuesto por seis paneles, que completó en 1554; también se dedicó a enseñar matemática. Asimismo realizó otros mapas. Fue nombrado cosmógrafo de la corte por el duque Guillermo de Cléveris en 1564. Durante estos años, concibió la idea de una nueva proyección aplicable en los mapas, que utilizó por primera vez en 1569, la cual sería conocida posteriormente comoproyección de Mercator; lo novedoso en su propuesta del nuevo sistema de proyección era que las líneas de longitud eran paralelas, lo cual facilitaba la navegación por mar al poderse marcar las direcciones de las brújulas con líneas rectas.
Fue uno de los primeros en emplear la palabra atlas para designar a un conjunto de mapas, y estimuló a Abraham Orteliusa hacer el primer atlas moderno, Theatrum Orbis Terrarum en 1570. Posteriormente Mercator comenzó a elaborar su propio atlas, organizado en varios tomos, el primero de los cuales fue publicado en 1578 y consistía en una versión corregida de los mapas de Ptolomeo, aunque esta edición también incluía algunos errores propios de Mercator. En 1585, se publicaron mapas de Francia, Alemania y Holanda, y en 1588 se agregaron mapas de los Balcanes y Grecia.


Obra

  • Gerardus Mercator. Literarum latinarum, quas italicas, cursoriasque vocant, scribendarum ratio, Louvain 1540; edición: Facs. Louvain 1540; Miland Publ. 1970
  • Evangelicae historiae quadripartita Monas, sive Harmonias quatuor Evangelistarum ... / digesta et demonstrata per Gerardum Mercatorem. - Duysburgi : Cliuorum, 1592. en línea en "Universitäts- und Landesbibliothek Düsseldorf"
  • Germaniae tabulae geographicae. - Duisburg : Gerhard Mercator d.Ä., 1594. en línea
    • 1. Germaniae tabulae geographicae. 1594
    • 2. Galliae tabulae geographicae. 1594
    • 3. Belgii inferioris geographicae tabulae. 1594
  • Atlas Sive Cosmographicae Meditationes De Fabrica Mvndi Et Fabricati Figura. - Dvisbvrgi Clivorvm : Mercator, 1595. en línea
  • Literarum latinarum, quas italicas, curcoriasque vocat, scribendarum ratio. Louvain : 1540
  • The Treatise of Gerard Mercator, Literarum Latinarum, quas Italicas, cursoriasque vocant, scribendarum ratio. Antwerp 1540, editado en facsimiles con introducción... y nota de Stanley Morison.. Antwerp : De Sikkel ; Paris, The Pegasus Press. 1930. 8°, 56 pp.
Otro facsimil de la edición de 1540 : Nieuwkoop : HES & De Graaf, 1970
  • Reeditado en Anvers : Joannes Richard, 1549. 4°, 28 f. Cat. Destailleur n° 888
  • Otra reedición en Anvers, Jean Bellère, 1557
  • Colabora en Commons. Wikimedia Commons alberga contenido multimedia sobre Atlas sive Cosmographicae Meditationes de Fabrica Mundi et Fabricati Fugura (1596).


Legado

  • Mercator falleció sin haber terminado su atlas. Fue su hijo Rumold Mercator, quien concluiría la obra publicando más mapas en 1595.
  • El Museo Mercator, en Sint-Niklaas, Bélgica, tiene una exposición permanente con trabajos sobre la vida y el legado de Mercator.

diumenge, 22 de febrer del 2015

PERSONAJE DE LA SEMANA. UNA EMPERATRIZ REBELDE Y AVANZADA A SU TIEMPO



Isabel Amalia Eugenia Duquesa en Baviera (en alemán: Elisabeth Amalie Eugenie Herzogin in Bayern; Múnich, 24 de diciembre de 1837-Ginebra, 10 de septiembre de 1898), más conocida como Sissi, fue emperatriz de Austria (1854-1898) y reina consorte de Hungría (1867-1898), entre otros muchos títulos inherentes a la Casa de Habsburgo-Lorena.
Perteneciente a la Casa de Wittelsbach y nacida con la dignidad de duquesa en Baviera y tratamiento de Alteza Real, era hija del duque Maximiliano de Baviera y de la princesa real Ludovica de Baviera.


Biografía


Infancia


Isabel nació en la ciudad de Múnich, Baviera
. Su padre, Maximiliano de Baviera, duque en Baviera, procedía de una rama menor de la Casa de Wittelsbach, la de Condes Palatinos de Zweibrücken-Birkenfeld-Gelnhausen, en ese momento "Duque en Baviera". En cambio su madre, Ludovica de Baviera, era hija del rey Maximiliano I de Baviera y, por tanto, princesa real de Baviera.
Educada, como sus hermanos, lejos de la Corte de Baviera, pasó la mayor parte de su infancia a caballo entre su ciudad natal y los salvajes parajes que rodeaban al castillo de Possenhofen, una construcción a orillas del lago de Starnberg que su padre había adquirido para residencia de verano y que pronto se convirtió en la residencia preferida por la familia ducal.
A los 16 años, Isabel acompañó a su madre y a su hermana mayor, Elena de Baviera, a quien familiarmente apodaban Nené, en un viaje a la residencia de verano de la Familia Real de Austria, situada en Bad Ischl, donde esperaba la archiduquesa Sofía de Baviera, hermana de Ludovica, junto a su hijo, el emperador de Austria, Francisco José I. Tal encuentro estaba preparado para que el Emperador se fijase en Elena y la tomase como prometida. Sin embargo, Francisco José, de 23 años, se sintió inmediatamente atraído por Isabel, trastocando los planes que madre y tía tenían para ellos.


Matrimonio y descendencia


Así, un año después del primer encuentro, Isabel contrajo matrimonio con su primo, el Emperador de Austria, el 24 de abril de 1854 en la Iglesia de los Agustinos de Viena, convirtiéndose así en emperatriz.
Isabel tuvo desde el principio serias dificultades para adaptarse a la estricta etiqueta que se practicaba en la corte imperial de Viena. Aun así, le dio al Emperador cuatro hijos:
  • Sofía Federica de Habsburgo-Lorena, archiduquesa de Austria (1855-1857), fallecida a los dos años de edad aquejada de tifus.
  • Gisela de Habsburgo-Lorena, archiduquesa de Austria (1856-1932).
  • Rodolfo de Habsburgo-Lorena, el esperado Príncipe Heredero de la Corona (1858-1889).
  • María Valeria de Habsburgo-Lorena, archiduquesa de Austria (1868-1924).
En una visita a Hungría en 1857, Isabel se empeñó en llevar consigo a las archiduquesas Sofía y Gisela, a pesar de la rotunda negativa de su suegra, la archiduquesa Sofía. Durante el viaje, las niñas enfermaron gravemente, padeciendo altas fiebres y severos ataques de diarrea. Mientras que la pequeña Gisela se recuperaba rápidamente, su hermana no tuvo la misma suerte y pereció, seguramente deshidratada. Su muerte, que sumió a Isabel en una profunda depresión que marcaría su carácter para el resto de su vida, propició que le fuese denegado el derecho sobre la crianza del resto de sus hijos, que quedaron a cargo de su suegra, la archiduquesa Sofía. Tras el nacimiento del príncipe Rodolfo, la relación entre Isabel y Francisco José comenzó a enfriarse.
Isabel, por su parte, sólo pudo criar a su última hija, María Valeria, a la que ella misma llamaba cariñosamente «mi hija húngara», dado el gran aprecio que le tenía al país de Hungría, lugar donde habitualmente se refugiaba y en cuya cultura y costumbres se empeñó en educarla. Los grandes enemigos que Isabel se hizo a lo largo de su vida la llamaban despectivamente «la niña húngara» y no precisamente por el amor que su madre prefesaba por tal país, sino porque creían que la niña era fruto en realidad de algún escarceo sexual que Isabel habría mantenido con el conde húngaro Gyula Andrássy. No obstante, el gran parecido que Valeria guardaba con su padre, el Emperador, se encargó de desmentir tales rumores.


Personalidad


Dotada de una gran belleza física, Isabel se caracterizó por ser una persona rebelde, culta y demasiado avanzada para su tiempo. Adoraba la equitación, llegando a participar en muchos torneos. Sentía un gran aprecio por los animales; amaba a sus perros, costumbre heredada de su madre, hasta el punto de pasear con ellos por los salones de palacio. Le gustaban los papagayos y los animales exóticos en general. Incluso llegó a tener su propia pista circense en los jardines de su palacio en Corfú. Hablaba varios idiomas: el alemán, el inglés, el francés, el húngaro, propiciado por su interés e identificación con la causa húngara, y el griego, este último aprendido con ahínco para poder disfrutar de las obras clásicas en su idioma original. Cuidaba su figura de una forma maniática, llegando a hacerse instalar unas anillas en sus habitaciones para poder practicar deporte sin ser vista. Su alimentación dio también mucho que hablar, pues se alimentaba básicamente a base de pescado hervido, alguna fruta y jugo de carne exprimida. A partir de los 35 años no volvió a dejar que nadie la retratase o tomase una fotografía; para ello, adoptó la costumbre de llevar siempre un velo azul, una sombrilla y un gran abanico de cuero negro con el que cubría su cara cuando alguien se acercaba demasiado a ella. Entre otras excentricidades, al final de su vida también se hizo tatuar un ancla en el hombro (por el gran amor que sentía por el mar y las travesías y por sentirse sin patria propia, como los eternos marineros que vagan por el mundo) y se hacía atar al mástil de su barco durante las tormentas. Paseaba a diario durante ocho largas horas, llegando a extenuar a varias de sus damas de su séquito, entre ellas Ida Ferenczy o Marie Festetics. Además, adoraba viajar, no permaneciendo nunca en el mismo lugar más de dos semanas. Disfrutó de la literatura, en especial de las obras de William Shakespeare, de Friedrich Hegel y de su poeta predilecto, Heinrich Heine. Por último, detestaba el ridículo protocolo de la corte imperial de Viena, de la que procuró permanecer alejada durante el mayor tiempo posible y hacia la que desarrolló una auténtica fobia que le provocaba trastornos psicosomáticos, como cefaleas, náuseas y depresión nerviosa. La emperatriz se mantuvo alejada, siempre que pudo, de la vida pública. Fue una emperatriz ausente de su imperio, aunque no por ello menos pendiente de los asuntos de Estado. De hecho, fue la propia emperatriz una de las impulsoras de la coronación de Francisco José como rey de Hungría, hecho que se produjo finalmente en 1867.


El crimen de Mayerling


Este episodio, que se conoce con el nombre de «el crimen de Mayerling» por ser Mayerling el nombre del refugio de caza donde ocurrió la tragedia, dejó marcado también al Emperador, que de la noche a la mañana se encontró sin un heredero que se hiciese cargo del vasto imperio austrohúngaro.En 1889, la vida de la Emperatriz cambiaría radicalmente a causa de la muerte de su único hijo y de las circunstancias en que ocurrió. El príncipe Rodolfo, de 30 años, que padecía de ciertos trastornos psicológicos causados en parte por la estricta educación militar a la que fue sometido en su infancia, convenció a su amante, la joven baronesa María Vetsera, para que se quitase la vida junto a él. Sin embargo, se habló, y aún hoy en día se habla, de un complot contra Rodolfo. Por un lado, la hipótesis de un complot tejido por los servicios secretos austríacos, dadas las ideas radicales y liberales que el hijo del Emperador profesaba. Por otro lado, la hipótesis de un complot urdido por los servicios secretos franceses ante la negativa de Rodolfo a dar un golpe fatal a la política de su padre. Todo esto se fundamenta en los estudios sobre los cuerpos de los fallecidos. Ella, según dichos estudios, no murió del disparo en la cabeza, sino de una paliza previa. Él presentaba cortes en la cara y en varias partes del cuerpo, algo impropio de un suicidio, que se taparon con maquillaje antes de su funeral en Viena. A pesar de las hipótesis, la causa de su muerte es a día de hoy una incógnita.

Tras la muerte de su hijo, la emperatriz abandonó Viena y adoptó el negro como único color para su vestimenta, a la par que su fobia a ser retratada incrementaba. Sólo unas pocas fotografías se conservan de fotógrafos con suerte que lograron congelarla en una imagen sin que ella lo advirtiera. Con el tiempo, se hizo extraño que la emperatriz visitase a su marido en Viena, pero, curiosamente, su correspondencia aumentó de frecuencia durante los últimos años, y la relación entre los esposos se fue convirtiendo en platónica y cariñosa.
Esta última etapa en la vida de la emperatriz estuvo marcada más que nunca por los viajes. Compró un barco de vapor al que llamó Miramar, y en él recorrió el mar Mediterráneo, siendo uno de sus lugares favoritos Cap Martin, en la Riviera francesa, donde el turismo se había hecho constante a partir de la segunda mitad del siglo XIX. También pasaría algunas temporadas de verano en el lago de Ginebra en Suiza, Bad Ischl, en Austria, y en Corfú, donde construyó su palacio, el Achilleion, en honor de Aquiles, uno de sus héroes griegos preferidos. Dedicó largas temporadas en estos años a aprender griego, con ayuda de un joven profesor particular, Constantin Christomanos. Además, visitó otros países como Portugal, España, Marruecos, Argelia, Malta y Grecia, Turquía y Egipto.


Asesinato y entierro


El 10 de septiembre de 1898, mientras paseaba por el lago Lemán de Ginebra con una de sus damas de compañía, la condesa Irma Sztaray, fue atacada por un anarquista italiano, Luigi Lucheni, que fingió tropezarse con ellas, aprovechando el desconcierto para deslizar un fino estilete en el corazón de la emperatriz. Al principio, Isabel no fue consciente de lo que había sucedido. Solamente al subir al barco que las estaba esperando comenzó a sentirse mal y a marearse. Cuando se desvaneció, su dama de compañía avisó al capitán del barco de la identidad de la dama y regresaron al puerto. Ella misma desabrochó el vestido de la emperatriz para que respirara mejor y, al hacerlo, vio una pequeña mancha de sangre sobre el pecho, causada por el estilete, que había provocado una mínima pérdida de sangre sobre el miocardio, suficiente para causar la muerte.
Luigi Lucheni estaba en realidad planeando un atentado contra el pretendiente al trono francés, un príncipe de la Casa de Orléans, pero cambió de víctima al leer en un periódico que la visita del príncipe francés había sido anulada y que la emperatriz se encontraba en la ciudad. El cuerpo de la emperatriz fue trasladado a Viena entre el gran cortejo fúnebre que el protocolo dictaba, siendo sepultada en la Cripta Imperial o Kaisergruft, en la iglesia de los Capuchinos, en vez de en su palacio en la isla griega de Corfú, el Achilleion, donde deseaba recibir sepultura realmente, tal como indicó en su testamento.

Distinciones honoríficas

  • Ordre de la Croix étoilée autro-hongrois.jpg Soberana Gran Maestre de la Orden de la Cruz Estrellada (Imperio Austrohúngaro).
  • AUT Order of the Love of the Neighbour.svg Soberana Gran Maestre de la Orden del Amor al Prójimo (Imperio Austrohúngaro).
  • AUT Order of the Slaves of the Virtue BAR.svg Soberana Gran Maestre de la Orden de los Virtuosos (Imperio Austrohúngaro).
  • Ord.ElisabettaTeresa.PNG Protectora de la Orden de Isabel Teresa (Imperio Austrohúngaro).
  • Imperial Order of Saint Charles (Mexico) - ribbon bar.gif Dama Gran Cruz de la Imperial Orden de San Carlos (Segundo Imperio Mexicano).
  • Order of Queen Maria Luisa (Spain) - ribbon bar.png Dama de la Real Orden de Damas Nobles de la Reina María Luisa (Reino de España).
  • Golden Rose MNMA Cl2351 n1.jpg Rosa de Oro de la Cristiandad (Ciudad del Vaticano, 1868).


Influencia y legado


Su imagen es actualmente un icono turístico de Austria; así, en el palacio Hofburg de Viena, que ella tanto detestaba, hay actualmente un museo en su honor. También es un icono turístico bávaro, región de origen de Isabel, con un museo en su localidad natal, Possenhofen. Uno de los más famosos valses de Johann Strauss, que lleva el nombre de Myrthen-Kränze Walzer, Op.154, fue estrenado en un cumpleaños de la soberana y ha pasado a la posteridad como una gran obra musical decimonónica. En su visita a la provincia de Alicante en 1894 estuvo en Alicante y Elche y allí al ver la famosa palmera de siete brazos del Palmeral exclamó que era digna de un imperio, por lo que recibió el nombre de "Palmera imperial". La escritora española Ángeles Caso ha escrito varios libros sobre la emperatriz, intentando desmitificar la imagen edulcorada e infantil que de ella se dio en el cine, aunque basándose en la primera gran biografía realista sobre la emperatriz de la escritora e historiadora alemana - austríaca Brigitte Hamman, y existen además numerosas publicaciones sobre su vida en numerosos idiomas.