dilluns, 12 d’octubre del 2015

UNA REINA QUE GOBERNÓ CON MANO DE HIERRO INCLUYENDO EL ASESINATO POLÍTICO


Isabel I (en inglés, Elizabeth I), a menudo referida como La Reina Virgen, Gloriana o La Buena Reina Bess (Greenwich, 7 de septiembre de 1533-Richmond, 24 de marzo de 1603) fue reina de Inglaterra e Irlanda desde el 17 de noviembre de 1558 hasta el día de su muerte. Isabel fue la quinta y última monarca de la Dinastía Tudor. Hija de Enrique VIII, nació como princesa, pero su madre, Ana Bolena, fue ejecutada cuando ella tenía tres años, con lo que Isabel fue declarada hija ilegítima. Sin embargo, tras la muerte de sus hermanos Eduardo VI y María I, Isabel asumió el trono.
Una de las primeras medidas que tomó fue establecer una iglesia protestante independiente de Roma, que luego evolucionaría en la actual Iglesia de Inglaterra, de la que se convirtió en la máxima autoridad.
Se esperaba que Isabel contrajera matrimonio, pero pese a varias peticiones del Parlamento, nunca lo hizo. Las razones para esta elección no se conocen y han sido ampliamente debatidas. A medida que Isabel fue envejeciendo, su virginidad la volvió famosa y un culto creció alrededor de ella, celebrado en retratos, desfiles y literatura de la época.
La reina se hizo cargo de un país dividido por cuestiones religiosas en la segunda mitad del siglo XVI. Durante su reinado, Inglaterra tuvo un gran esplendor cultural, con figuras como William Shakespeare y Christopher Marlowe; también fueron importantes personajes Francis Drake y John Hawkins. Mantuvo gélidas relaciones con Felipe II, con quien libró una guerra que arruinó económicamente a ambos países. Su reinado de 44 años y 127 días ha sido el quinto más largo de la historia inglesa, por detrás de los de Victoria I, Isabel II, Jorge III y Eduardo III. 


Infancia y juventud

Enrique VIII y Ana Bolena, padres de Isabel I.










Isabel nació en el palacio de Placentia, el 7 de septiembre de 1533, siendo la hija de Enrique VIII de Inglaterra y de su segunda esposa, Ana Bolena. Enrique habría preferido un varón para asegurar la sucesión de la casa Tudor pero, tras su nacimiento, Isabel se convirtió en princesa heredera al trono de Inglaterra. Al ser Ana incapaz de dar un heredero al rey, este ordenó ejecutarla bajo la acusación de traición (el adulterio al rey se consideraba traición) y brujería, por haber mantenido relaciones incestuosas con su hermano (19 de mayo de1536); cargos que son considerados hoy como falsos, aunque existen cartas cruzadas entre la reina María I Tudor, hermana de Isabel, y su esposo, el rey Felipe II de España, en las que María informaba a su esposo que no consideraba a Isabel su legítima sucesora por ser hija del músico Mark Smeaton, lo que daría hoy en día un vuelco a la inocencia de Ana Bolena en su acusación de adulterio. Cuando su madre murió, fue dejada al cuidado de Lady Margaret Bryan hasta que su hermano nació y después fue educada por Katherine Ashley. Isabel tenía entonces tres años cuando fue declarada hija ilegítima, por lo que perdió su título de princesa. Vivió retirada de la Corte, lejos de su padre y de sus sucesivas esposas, aunque la última de estas, Catalina Parr, medió para que padre e hija se reconciliaran. Isabel, gracias al Acta de Sucesión de 1544, recobró sus derechos en la línea sucesoria, detrás de su hermano, el príncipe Eduardo, hijo de Jane Seymour y de su hermana, María Tudor, hija de Catalina de Aragón, que también fue restituida en esa misma Acta de Sucesión.
Isabel Tudor, h. 1546, de autor desconocido.














Entre sus asistentes, durante la época del exilio, destacaron Katherine Champernowne y Matthew Parker. La primera fue incluida entre los miembros de la casa de Isabel, previamente a la muerte de su madre y mantuvo con la futura reina una amistad que se prolongó hasta su posterior deceso. Matthew Parker fue el sacerdote favorito de Ana Bolena, quien le hizo prometer, antes de su ejecución, que se preocuparía del bienestar de su hija.
En cuanto a su personalidad, Isabel tenía mucho en común con su madre: neurótica, carismática, enamoradiza y fervientemente protestante. También heredó su delicada estructura ósea, así como sus rasgos faciales; del rey, solo su cabello rojizo.
Tras la muerte de Enrique VIII en 1547 y el ascenso al trono de su hijo, Eduardo VI, Catalina Parr contrajo nuevo matrimonio con Thomas Seymour —tío de Eduardo— llevándose a Isabel consigo. Allí, ésta recibió una exquisita educación que le propició una excelente expresión en su inglés natal, en francés, en italiano, en español, en griego y en latín. Bajo la influencia de Catalina, Isabel se formó como protestante.
Mientras su hermano se mantuvo en el trono, la posición de Isabel fue inestable. Sin embargo, en 1553, Eduardo murió a la temprana edad de 15 años. Antes de su fallecimiento, y contraviniendo el Acta de Sucesión dictada por su padre en 1544, Eduardo declaró heredera a lady Jane Grey, que sería depuesta unos días después de su coronación, el 19 de julio de 1553. Apoyada por el pueblo, María Tudor ingresó triunfante en Londres acompañada de su media hermana.
Sin hacer caso de la opinión pública, María contrajo matrimonio con el príncipe Felipe de España, futuro rey de España bajo el nombre de Felipe II. La impopularidad de esta unión provocó en María el miedo a ser derrocada por una rebelión popular que nombrara a Isabel como nueva monarca. Este temor casi se hizo realidad cuando la rebelión de Thomas Wyatt de 1554 intentó evitar su boda. Tras su fracaso, Isabel fue hecha prisionera en la Torre de Londres, pero su ejecución, solicitada por algunos miembros del séquito español, nunca se materializó debido a la resistencia de la corte inglesa a enviar a un miembro de los Tudor al patíbulo. La reina intentó entonces apartar a Isabel de la línea sucesoria como castigo, pero el Parlamento se lo impidió. Tras dos meses de encierro en la Torre, Isabel fue puesta bajo vigilancia de Sir Henry Bedingfield. A finales de ese año, corrió el falso rumor de que María se encontraba embarazada. Se permitió entonces que Isabel retornara a la corte, ya que Felipe guardaba cierto recelo a que su esposa muriera durante el parto, en cuyo caso prefería que el trono fuera destinado a la recluida.
Al instante en el que se desmintió el hecho, María, incapaz de evitar que Isabel la sucediera, intentó convertirla al catolicismo, cosa que esta última fingió aceptar pese a que en su interior siguió siendo fiel a la fe protestante.

Primeros años en el poder

Isabel I en su coronación, 1559.
Isabel I recibiendo embajadores (ing., Queen Elizabeth and the Ambassadors), 1560.














En 1558, tras la muerte de María, Isabel subió al trono, siendo coronada el 15 de enero de 1559, en lo que fue la última ceremonia de coronación en latín de Inglaterra (a partir de su sucesor, Jacobo I, el rito de coronación se realizó en inglés). Isabel era mucho más popular que su hermana María y se dice que, tras la muerte de esta, el pueblo lo celebró por las calles.
Al comienzo de su reinado, la política exterior de Isabel se caracterizó por su cautelosa relación con la España de Felipe II, que se había ofrecido a casarse con ella en 1559, y sus problemáticas relaciones con Escocia y Francia, país este último con el que se encontraba en guerra debido a que su hermana María había decidido apoyar a su marido Felipe en la guerra casi continua en la que se hallaban inmersas España y Francia desde 1522.
La reina de Escocia, María Estuardo (nieta de Margarita Tudor, hermana de Enrique VIII), estaba casada con Francisco II de Francia. Aunque residía en Francia, su madre, María de Guisa, parte de una de las más poderosas y católicas casas nobiliarias francesas, regía el reino en su ausencia, defendiendo los intereses de los católicos en Escocia. Debido a la guerra contra Francia en la que se encontraba inmersa Inglaterra, Francisco II apoyó las pretensiones de su mujer al trono inglés, mientras que la madre de esta permitía la presencia de tropas francesas en bases escocesas.
Rodeados por la amenaza francesa, Isabel y Felipe se vieron forzados a unir fuerzas pese a sus diferencias religiosas. Por un lado, y gracias a la mediación de Felipe, Inglaterra se sumó al tratado de paz de Cateau-Cambrésis en 1559, en el que Isabel renunció formalmente a la última plaza inglesa en el continente, Calais, capturada el año anterior por Francisco de Guisa, hermano de María de Guisa; por su lado, Francia se comprometía a retirar su apoyo a las pretensiones de María Estuardo al trono inglés. Durante las celebraciones que acompañaron a la firma de este tratado de paz, Francisco II murió, lo que provocó en 1561 el regreso de su esposa María a Escocia.
Además, en el mismo año (1559), Isabel apoyó la revolución religiosa de John Knox, líder protestante escocés, que buscaba eliminar la influencia católica en Escocia. Isabel envió un ejército a sitiar Leith, donde se concentraban las tropas francesas, y una armada a bloquear el Fiordo de Forth, donde se esperaba que los franceses desembarcaran refuerzos para apoyar a los escoceses. Aunque el sitio de Leith fue un terrible fracaso, la armada logró impedir el desembarco francés, y facilitó la victoria rebelde, logrando, tras la muerte de María de Guisa en 1560, la firma por parte de representantes de María Estuardo del Tratado de Edimburgo, que eliminó la influencia francesa en Escocia, aunque María se negó siempre a ratificar dicho tratado.
Mientras tanto, en Francia, Catalina de Médicis, regente en nombre de Carlos IX tras la muerte de Francisco II, fue incapaz de impedir a Francisco de Guisa llevar a cabo una matanza de hugonotes, con lo que estalló una guerra religiosa entre la casa católica de Guisa, dirigida por Francisco, y la casa protestante de Borbón, dirigida por el príncipe de Condé, Luis Borbón. Isabel apoyó la causa protestante, llegando a comprar a estos últimos el puerto de El Havre, que pensaba intercambiar por Calais al final de la guerra. Sin embargo, tras la tregua entre protestantes y católicos de 1563, Isabel fue incapaz de retener El Havre y firmó una paz con Francia en 1564.
Tras las victorias en Escocia y la desafortunada intervención en Francia, desaparecieron los únicos elementos comunes de la política exterior de Isabel y Felipe II, lo que se tradujo en un continuo decaimiento de las relaciones entre ambos países, a la vez que en un acercamiento de Inglaterra a Francia.
Desde los primeros años de su reinado, Isabel depositó su confianza en sir William Cecil (Lord Burghley desde 1572), que fue primero Secretario Real y luego Tesorero real hasta su muerte en 1598, momento en el cual la confianza de la reina pasó al hijo de este, Robert Cecil.


La sucesión: María Estuardo



La reina María I de Escocia.













Poco después del ascenso de Isabel al trono se inició un debate sobre quién tenía que ser el esposo de la reina, incluyendo la petición del Parlamento a la reina de que contrajera matrimonio. Sin embargo, contraer matrimonio hubiera significado para Isabel compartir el poder con el rey consorte, algo hacia lo que sentía cierta repulsión, y que puede explicar en parte su negativa constante a hablar siquiera de matrimonio. Sin hijos que la sucedieran, Isabel tenía dos herederas lógicas: María Estuardo, descendiente de la hermana mayor de Enrique VIII, Margarita Tudor, y Catherine Grey, descendiente de la hermana menor de Enrique VIII, María Tudor. Isabel sentía animadversión tanto hacia la primera, por sus enfrentamientos anteriores y su catolicismo, como hacia la segunda, que se había casado sin el permiso real y cuya hermana Jane había «usurpado» el trono inglés.
El problema de la sucesión se agravó en 1562, año en el que Isabel sufrió la varicela. Aunque se recuperó, el Parlamento volvió a insistir en la necesidad de que se casara para obtener descendencia, a lo que Isabel se negó, disolviendo el parlamento hasta 1566. Ese año la reina necesitaba el permiso del Parlamento para recaudar más fondos; este le fue otorgado a condición de que se casara, a lo que Isabel volvió a negarse. En 1568, Catherine Grey murió dejando descendientes que por distintas razones no eran aptos para el trono; así pues, María Estuardo vio aún más reforzada su posición de heredera natural del reino.
Sin embargo, María tenía sus propios problemas en Escocia, donde una rebelión provocada por su boda con el asesino de su segundo marido (con el que había concebido a Jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia) forzó que abdicara en este y huyera a Inglaterra. Allí fue muy mal recibida, y debido tanto al peligro que suponía para Isabel como heredera del trono como al descubrimiento de unas cartas donde supuestamente instigaba a los asesinos de su segundo marido a actuar, fue recluida en el Castillo de Sheffield.


Apoyo a la causa protestante



Monedas con la efigie de la reina Isabel I, 1585.









En 1568, Isabel se sintió amenazada por la durísima represión del Duque de Alba de las revueltas protestantes en Holanda, así como por el ataque de Felipe II contra los barcos de los piratas Francis Drake y John Hawkins. Mientras que sus consejeros, encabezados por Francis Walsingham, pedían a la reina que apoyara la causa protestante como ya había hecho años antes con el príncipe de Condé, ésta se inclinó por ordenar la captura de la flota de Indias en 1569.
Ese mismo año (1569) se producen dos levantamientos: la llamada Rebelión del Norte, liderada por nobles católicos de dicha zona, que esperaban contar con el apoyo de España contra Isabel, y la primera rebelión de Desmond contra el gobierno inglés en Irlanda, liderada por James Fitzmaurice Fitzgerald. Sin embargo, tanto el Duque de Alba como Felipe II eran reacios a intervenir en Inglaterra, dada la complicada situación en Holanda. Privados sus enemigos de apoyo exterior, Isabel pudo hacer frente a las rebeliones, aunque fue excomulgada por una bula papal de 1570, que exacerbó sus problemas con los católicos. Un año después el banquero florentino Ridolfí planeó asesinar a la reina y colocar a María Estuardo en el trono, con apoyo de España, para restaurar el catolicismo. Sin embargo, el plan fue descubierto por Cecil, y los conspiradores fueron ejecutados. Entre ellos se encontraba el duque de Norfolk, primo de Isabel.
El endurecimiento de sus problemas con los católicos no impidió a Isabel inclinarse por una alianza con Francia como contrapeso a España, a pesar de la matanza de San Bartolomé de 1572. Llegó incluso a negociar su matrimonio con el futuro Enrique III, y tras la coronación de éste, con su hermano Francisco de Anjou, que falleció en 1584 antes de que la unión pudiera llevarse a cabo.
La presión sobre Isabel para que apoyara a los protestantes holandeses fue incrementándose, hasta que en 1577 el consejo real, incluyendo a Cecil, aprobó unánimemente el envío de una fuerza expedicionaria. La reina confirió el mando de dicha fuerza a Robert Dudley, conde de Leicester, pero cambió de opinión al año siguiente retirando su apoyo por su reticencia a entrar en un conflicto abierto con España.
En 1579, apoyándose en la bula de excomunión contra Isabel, James Fitzmaurice Fitzgerald lanzó la segunda rebelión de Desmond. Contaba con el apoyo del Papa, que envió tropas y dinero, y de Felipe II, que envió un pequeño cuerpo expedicionario a Irlanda, aceptando ser coronado en lugar de Isabel cuando la revolución triunfara. Sin embargo, las tropas de la reina lograron contener progresivamente la rebelión, acabando con ella en 1583.

La guerra con España

Retrato de Isabel I (de autor anónimo, hacia 1589), conmemorando la derrota de la armada española (representada en el fondo). Obsérvese el globo terráqueo bajo la mano derecha de la reina, símbolo de su poder mundial.













España presionaba los intereses ingleses con fuerza: el apoyo a los rebeldes irlandeses y el ascenso de Felipe II al trono de Portugal, y sobre todo la desesperada situación protestante en Holanda (con Amberes a punto de caer) y Francia, donde la Liga Católica y la familia Guisa habían logrado imponer su voluntad a Enrique III, constituían serias amenazas para Inglaterra. Temiendo la rendición holandesa y la coronación de un títere español en Francia, Isabel se comprometió en1585 a apoyar a los rebeldes holandeses, enviando al Conde de Leicester con 5000 hombres y 1000 caballos. Como garantía de pago por sus gastos, Isabel deseaba los puertos de Brielle y Flesinga. Sin embargo, rechazó ser coronada reina de Holanda, ya que eso le hubiera comprometido totalmente en la guerra, y su situación económica no lo permitía. El conde de Leicester no fue capaz de obtener ninguna victoria militar significativa, y de hecho todas sus intervenciones acabaron en derrota. Esto, unido a su aceptación contra la expresa voluntad de Isabel del título de gobernador general de Holanda, provocó que fuera llamado a Inglaterra en 1587.
Asimismo, Isabel apoyó la actividad pirata de Francis Drake contra la marina mercante española, lo que llevó a Felipe II a considerar la posibilidad de una guerra abierta contra Inglaterra, en cuanto hubiera una razón de peso para ello.
Una nueva conspiración católica contra Isabel otorgó a Felipe la excusa que buscaba. El rico comerciante londinense Anthony Babington pretendía asesinar a la reina y coronar a María Estuardo. La trama fue descubierta en la primavera de 1586; se reveló que en la misma había participado la propia María, por lo que el Parlamento pidió su ejecución. Isabel se resistió todo lo que pudo, pero finalmente fue incapaz de soportar la presión, ordenando la ejecución de María, que en su testamento cedió a Felipe sus derechos al trono inglés.
Felipe comenzó, por tanto, a preparar el plan de invasión de Inglaterra que se apoyaba en los tercios de Holanda, mientras Isabel reforzaba la marina de su reino. En 1587, Drake atacó con éxito Cádiz, destruyendo varios barcos y retrasando efectivamente hasta 1588 a la famosa Armada Invencible. Sin embargo, la Armada vio frustrado su propósito por la resistencia inglesa, por el bloqueo holandés y por el mal tiempo.


Derrota de la armada invencible, pintura de Philippe-Jacques de Loutherbourg (1796).











La victoria sobre la Armada llenó de alivio a Isabel, que ya no habría de temer una invasión de los tercios españoles. Pero el ambiente en Inglaterra tras la batalla distó de ser una algarabía de fervor patriótico y festejos por el fracaso de la invasión española. A la batalla siguieron todo tipo de disturbios y enfrentamientos políticos provocados por las penalidades pasadas por los combatientes ingleses, que tardaron meses en cobrar sus sueldos debido a que la guerra llevó al borde de la bancarrota a las coronas inglesa y española. Aun así, confiada por la victoria, en 1589 la reina ordenó una expedición contra Lisboa, la Contraarmada (superior incluso a la Armada Invencible), con el objetivo de acabar con los restos de la flota española del Atlántico e incitar a Portugal a un levantamiento en contra de Felipe. Sin embargo, esta expedición acabó en desastre, ya que fue incapaz de capturar la capital portuguesa, perdiendo gran cantidad de soldados, marineros y buques, y provocando una gran crisis económica.
Más éxito tuvieron sus intervenciones en favor de los protestantes holandeses (8000 soldados) y en la guerra civil francesa, a favor del también protestante Enrique IV de Francia (20 000 soldados), ya que al apoyar a Enrique, Isabel distrajo la atención de España, permitiendo a los rebeldes holandeses recuperarse cuando ya creían su derrota casi segura. Aunque la guerra religiosa se decantó del lado católico, al convertirse Enrique al catolicismo en 1593, Isabel mantuvo la alianza con Francia debido a la necesidad de proseguir la lucha contra España. Aunque retiró sus tropas de Francia en 1596, Isabel volvió a enviar de nuevo 2000 soldados tras la captura española de Calais.
Isabel envió aún dos flotas en contra de España, una en 1596 que fracasó en su intento de atacar las colonias americanas (y que causó la muerte de Francis Drake y John Hawkins), y otra en 1597, que logró saquear Cádiz. Felipe, por su parte, envió también dos expediciones contra Inglaterra, la primera de las cuales logró desembarcar en Cornwall y saquear los territorios circundantes, hecho conocido como Batalla de Cornualles, pero la segunda flota naufragó en Finisterre debido a un temporal.
Mientras guerreaba contra España, Isabel se tuvo que enfrentar a una nueva rebelión en Irlanda, la Guerra de los Nueve Años irlandesa (1594-1603), donde Red Hugh O'Donnell y Hugh O'Neill se levantaron contra la colonización inglesa. La reina se vio forzada a enviar 17 000 soldados al mando de Robert Devereux, conde de Essex en 1599 para frenar el alzamiento, pero éste fracasó. Charles Blount, VIII barón de Mountjoy le sucedió con éxito, lo que provocó que España, paralizada desde la muerte de Felipe II en 1598, interviniera en 1601 a favor de los rebeldes con 3500 soldados que desembarcaron en Kinsale. Cercados por los ingleses, fueron derrotados junto a sus aliados irlandeses en la batalla de Kinsale que puso fin a la intervención española en Irlanda. Hacia 1603 la rebelión irlandesa estaba controlada.

Muerte de la reina

El arzobispo de Canterbury, Whitgift, en el lecho de muerte de Isabel. Vitral de la iglesia de St. James, Grimsby.


















El asesor principal de Isabel, William Cecil, murió el 4 de agosto de 1598. Su papel dentro de la política real será continuada por su hijo Robert, que pronto se convirtió en el líder del gobierno. Una de las tareas que éste último se propuso fue preparar el camino para una sucesión tranquila. Ya que Isabel nunca quiso nombrar sucesores, Cecil se vio obligado a proceder en secreto, entrando en negociaciones con Jacobo VI de Escocia, que tenía fuertes, pero no reconocidos, derechos sobre la corona. Cecil enseñó al impaciente Jacobo a mantenerse en la sucesión asegurando el beneplácito de la reina, sin pedir abiertamente el trono. El consejo funcionó. El tono de Jacobo encantó a Isabel, aunque según el historiador J. E. Neale, Isabel nunca declaró abiertamente la sucesión al escocés, ella si hizo conocido sus deseos por inequívocas frases veladas.
La salud de la reina permaneció sin sobresaltos hasta el otoño de 1602, cuando una serie de muertes dentro de su grupo de amistades le sumió en una depresión severa. En febrero de 1603, la muerte de la condesa de Nottingham Catalina Howard, que era sobrina de su prima y amiga Catalina, Lady Knollys, fue un golpe de particular importancia. En marzo, se describe que la reina está con malestares y parecía deprimida. Se instaló en uno de sus palacios favoritos, Richmond, cerca del río Támesis. Ella misma se negó a ser examinada y tratada por sus médicos, además de negarse a guardar cama, permaneciendo de pie por varias horas, en silencio. A medida que su condición se deterioró, sus damas de honor esparcieron cojines por el suelo, e Isabel finalmente se recostó en ellos.
Mientras se iba debilitando, sus siervos insistieron en ponerla más cómoda en su cama, al mismo tiempo que consejeros de Isabel se reunían alrededor, y música suave se tocaba para calmarla. Isabel aún no había nombrado un sucesor, y en su lecho de muerte le hizo una señal a Cecil para dejar a Jacobo en el trono. Cerca de las dos de la mañana, la reina muere, el 24 de marzo de 1603, y se dice que ella falleció "ligeramente como un cordero, fácilmente como una manzana madura del árbol".
Isabel fue enterrada sin autopsia por lo que la causa de su muerte sigue siendo desconocida. Generalmente se atribuye a que murió de envenenamiento de la sangre, posiblemente causado por el maquillaje blanco, hecho a partir de albayalde, una mezcla de plomo y vinagre, haciendo éste altamente venenoso.
A las pocas horas, Cecil y el consejo llevan a cabo sus planes, y nombran a Jacobo como nuevo rey de Inglaterra.


Funeral y entierro

Cortejo fúnebre de Isabel I, atribuido a William Camden. (1603)








El ataúd de Isabel fue llevado río abajo en la noche a Whitehall, en una barca iluminada con antorchas, para luego ser dejada en capilla ardiente. En su funeral el 28 de abril, el féretro fue trasladado a la Abadía de Westminster en una carroza tirada por cuatro caballos con gualdrapas de terciopelo negro. En las palabras del cronista John Stow:
"Westminster estaba sobrecargada de una multitud de toda clase de personas en sus calles, casas, ventanas, pistas y canaletas, que acudieron a ver las exequias, y cuando vieron a su estatua situada en el ataúd, hubo un general sentimiento de gente suspirando, gimiendo y llorando como antes no se ha visto ni conocido en la memoria de los hombres."
Enterrada en la Westminster, junto a su hermana María, la inscripción en latín sobre sus tumbas reza: «Compañeras en el trono y la tumba, aquí descansan, Isabel y María, hermanas, en la esperanza de la resurrección».


La conversión de Inglaterra al protestantismo

Retrato de la reina Isabel I, conocido como Retrato del Arcoíris, c. 1600, una representación alegórica de la reina.















Uno de los hechos más destacados del reinado de Isabel es la transformación de Inglaterra, un país mayoritariamente católico, en un país mayoritariamente protestante. María, hermana de Isabel, había restaurado el catolicismo durante su época de gobierno, hasta tal punto que Isabel no encontró a ningún obispo importante que oficiara su coronación y tuvo que recurrir al obispo de Carlisle.
Ya en 1559, Isabel, suprema gobernadora de la iglesia inglesa, proclamó el Acta de Uniformidad, que obligaba a usar una versión revisada del Devocionario de Eduardo VI - un libro protestante - en los oficios y a ir a la iglesia todos los domingos, y el Acta de Supremacía que forzaba a los empleados de la corona a reconocer mediante juramento la subordinación de la iglesia inglesa a la monarquía. La mayoría de los obispos católicos instaurados por María se negaron a aceptar estos cambios, y fueron depuestos y sustituidos por personas favorables a las tesis de la reina.
Isabel intentó durante sus primeros años una política de tolerancia hacia los católicos; sin embargo, las rebeliones de 1569 y 1571 y la bula papal de excomunión de 1570, obligaron a la reina a endurecer sus medidas contra los católicos. Entre1584 y 1585 se aprobó una ley que condenaba a muerte a aquellos sacerdotes católicos que se hubieran ordenado tras el ascenso de la reina en 1559. Debido en parte a la persecución, en parte a la identificación de protestantismo y patriotismo durante la guerra contra España y al envejecimiento (y posterior deceso) de los sacerdotes católicos, el país se había convertido efectivamente en protestante para cuando la reina falleció en 1603.

dimecres, 7 d’octubre del 2015

UNA MUJER FATAL DENTRO Y FUERA DE LOS FOCOS



Marie Magdalene "Marlene" Dietrich (Berlín, 27 de diciembre de 1901 - París, 6 de mayo de 1992) fue una actriz y cantantealemana que adoptó la nacionalidad estadounidense. Es considerada como uno de los más evidentes mitos del séptimo Arte, y también como la novena mejor estrella femenina de todos los tiempos según el American Film Institute.




Biografía[editar]

Nacida en el barrio berlinés de Schöneberg, Alemania, fue hija de Louis Erich Otto Dietrich y Wilhelmina Elisabeth Josephine Felsing. Tenía una hermana dos años mayor que ella llamada Elisabeth.

Inicios en Alemania[editar]

Su nombre Marlene viene de María Magdalena, según narró -entre otros- Josef von Sternberg. Tocaba el violín antes de entrar en la escuela de interpretación de Max Reinhardt en 1921. Hizo su debut oficial en el cine dos años después, aunque loshistoriadores insisten en que Dietrich había aparecido como extra en varias películas alemanas desde 1919, al tiempo que bailaba además en coros de cabaret y en algunas obras menores. Un primer gran retrato de ella lo hizo Franz Hessel, en 1931, que fue amigo de Walter Benjamin y tradujo con él a Marcel Proust.
Alcanzó el estrellato al obtener el papel protagonista en la primera película europea sonora, El ángel azul (1930), dirigida porJosef von Sternberg.2 Para esta película, Dietrich literalmente trastocó su figura inicialmente robusta a una más delgada y esbelta.
Se dice que Josef von Sternberg construyó en torno a Marlene Dietrich el mito de la diva, ya que le rindió devoción al rodar siete filmes con ella; pero en sus memorias narra con claridad todas las dificultades que tuvo para hacer de ella (que no sabía inglés) una gran estrella.3 Una vez establecido el mito, Dietrich quedó en parte atada a esa imagen que le daba fama y viviría toda su vida en pos del refinamiento continuo de su apariencia enigmática, como sucederá con Sed de mal de Orson Welles.

Carrera en Hollywood[editar]


Gary Cooper y Marlene Dietrich en la película Marruecos (1930).
Marlene Dietrich viajó a Hollywood, el día del estreno de su famoso film, para rodar Marruecos (1930) con Sternberg, por la cual recibió su única nominación al premio Oscar. Esta película fue alabada por el cineasta ruso Sergei Eisenstein, según cuenta Sternberg.
Su contribución a la historia del cine más recordada es como estrella en varios filmes dirigidos por Sternberg a comienzos de los años 1930, tales como Capricho Imperial y Expreso de Shangai, en los cuales interpretó papeles de mujer fatal. En su séptima película con Sternberg Devil is a woman (El Diablo era mujer), película basada en un relato de Pierre Louys, Dietrich encarnó a una española, con múltiples tópicos que motivaron las protestas del gobierno en ese momento conservador de la entonces II República española por lo cual, la película fue prohibida en España, aunque la condujo a la fama.
Gradualmente, Marlene Dietrich amplió su repertorio interpretativo en cintas muy valiosas como Arizona (1939) de George Marshall,Pánico en la escena (1950) de Alfred Hitchcock, Encubridora (1952) de Fritz Lang, Berlín Occidente y Testigo de cargo (1957), estas dos, bajo la dirección de Billy Wilder, así como en Sed de mal (Touch of evil) (1958) de Orson Welles y Vencedores o vencidos, rodada en 1961 por Stanley Kramer, sobre los Juicios de Núremberg.

Facetas como cantante[editar

En esta última película, hay una escena en la que paseaba por la calle junto al actor Spencer Tracy y ambos escuchan como música de fondo de una taberna alemana la famosa canción alemana "Lili Marleen" que ella popularizó en su juventud y que ella misma tradujo al inglés en la película. Fue poseedora del título de «las piernas perfectas» (se dice que fueron aseguradas por un millón de dólares). Fue la única estrella, en apariencia al menos, capaz de hacer sombra a la misteriosa actriz Greta Garbo, que no se relacionaron.
Dietrich cantó en varios de sus filmes, como en El ángel azul en el cual interpretó "Enamorándome otra vez" (en alemán, "Ich bin von Kopf bis Fuß auf Liebe eingestellt", en castellano "Estoy hecha de pies a cabeza para el amor"), grabada en Alemania en la década de 1920. Tras una etapa floja en su carrera, grabó varios discos para los sellos discográficos Decca, Elektrola, EMI y Columbia. Grabó una famosa versión de "Lili Marleen". Su característica voz fue luego satirizada en algunas canciones.




Actuando para tropas estadounidenses en 1944.

Segunda Guerra Mundial









En 1937, a la vez que su carrera cinematográfica se detenía, Dietrich se nacionalizó estadounidense. En 1941, durante la Segunda Guerra Mundial, Dietrich fue una de las primeras estrellas en recaudar bonos de guerra estadounidenses, además de entretener a las tropas de Estados Unidos en el frente de guerra, y fue muy conocida por sus fuertes convicciones políticas. Fue una firme anti-nazi que despreció las políticas antisemitas de su tiempo. Incluso grabó varios discos antinazis en alemán, incluyendo Lili Marlene, un ejemplo curioso de una canción transcendiendo los odios de la guerra. En sus actuaciones, además de cantar, tocaba como instrumento musical la sierra para entretener a las tropas y cantó para los soldados y oficiales aliados en Argelia, Francia y en Alemania con los generales James M. Gavin y George S. Patton. Cuando le preguntaron por qué lo había hecho, a pesar del evidente peligro, contestó en alemán: «aus Anstand» («por decencia», en castellano).


Teatro y cabaret

De los años 50 a mediados de los años 70, Dietrich hizo giras internacionales como gran actriz de cabaret. Su repertorio incluía canciones de sus películas, así como canciones populares de aquel entonces. Hasta la mitad de los años 60, su director musical fue el famoso compositor Burt Bacharach. Sus arreglos ayudaron a disfrazar su limitado rango de voz y le permitieron interpretar sus canciones al máximo grado de efectos dramáticos.
Espectaculares vestuarios (de Jean Louis), trajes de látex, luces cuidadosamente utilizadas, y -se rumorea- leves estiramientos faciales improvisados (estirando su piel al hacerse apretadas y tensas trenzas y luego poniendo sensuales pelucas), la ayudaron a conservar su imagen aún a cierta edad.
En 1968, recibió un Premio Tony por su espectáculo de teatro, y éste fue transmitido por televisión en 1973.


Sus últimos años



Tumba de Marlene Dietrich.











Su carrera en el espectáculo terminó en 1974, cuando se rompió una pierna en el escenario. Apareció brevemente en la película Gigoló (Just A Gigolo), en 1979, junto a Kim Novak y David Bowie. Además, escribió y contribuyó a varios libros en los años 80. Pasó su última década principalmente en reposo en su apartamento en la avenida Montaigne de París, Francia, tiempo en el cual no fue vista en público, pero fue muy aficionada a escribir cartas y llamar por teléfono. Maximilian Schell la persuadió para ser entrevistada para su documental de 1984 Marlene, pero no apareció en pantalla. No estuvo mucho en contacto con su hija, Maria Riva, quien competía con ella en los mismos ámbitos, pero sí con su nieto, Peter Riva. Su esposo, Rudolf Sieber, murió de cáncer el 24 de junio de 1976.
En una entrevista para la revista alemana Der Spiegel en noviembre de 2005, su hija y nieto afirmaron que Marlene Dietrich estuvo políticamente "activa" durante esos años; mantuvo contacto telefónico con prominentes gobernantes, gastando más de 3.000 dólares mensuales en llamadas telefónicas. Sus contactos incluían a Ronald Reagan y Mijaíl Gorbachov, aunque su influjo sobre ellos se desconoce.
Dietrich murió tranquilamente el 6 de mayo de 1992, a los 90 años, en París. Su ceremonia fúnebre fue realizada en la iglesia de La Madeleine de París ante 3.500 dolientes y una multitud fuera del templo. Su cuerpo, cubierto con una bandera de los Estados Unidos, fue enviado a Berlín donde fue enterrada en el cementerio municipal de Berlín-Schöneberg, su lugar de nacimiento. Marlene Dietrich dijo al amigo que le acompañaba en el dormitorio de su lujosa vivienda en París, justo antes de morir: «Lo quisimos todo, y lo conseguimos, ¿no es verdad?».
En 1994, sus documentos y objetos personales fueron vendidos a la Cineteca de la Fundación Alemana, después de que instituciones estadounidenses no mostraran interés en ella, donde fueron el centro de atención de la muestra del Centro Sony de Potsdamer Platz, en Berlín.

Marlene en Hollywood


Placa conmemorativa (detalle), en el lugar de nacimiento de Marlene.











Dietrich nunca se integró realmente en la industria de Hollywood, siendo siempre independiente del gusto general en su país de adopción. Su fuerte acento alemán dio un toque extra a sus interpretaciones, pero la etiquetó como "extranjera" a los ojos de los norteamericanos.
Fue además un icono de la moda para los altos diseñadores, así como para las estrellas que la sucedieron. Popularizó, entre otras prendas, el uso de pantalones, lo cual, junto con su imagen pública y las insinuaciones de bisexualidad en alguna de sus películas, contribuyó a menudo a crear fuertes rumores, nunca confirmados por ella, sobre su vida sentimental.
Marlene fue famosa por su pulcra apariencia, su compleja y estudiada figura, su buen vestir (impuso la moda del pantalón femenino) y su imagen de femme fatale. Fue icono de la elegancia y el glamour, siempre apareció como parte de brillo hollywodense.

Vida privada

A diferencia de su vida profesional, cuidadosamente manejada y conocida, mantuvo su vida personal alejada del público. Se casó con el asistente de director Rudolf Sieber, pero tuvo relaciones amorosas con Sternberg, entre otros. El gran amor de la actriz, parece que fue el actor y héroe militar francés Jean Gabin.
Además de algunas fuentes no confirmadas, los pocos detalles de su vida privada provienen de su única hija, Maria Riva (nombre de casada, pues Maria Elisabeth Sieber nació el 13 de diciembre de 1924). Maria Riva declaró que, a pesar que la respetaba como figura, nunca quiso a su madre y que Marlene Dietrich vivía para, por y dentro de la imagen que se proyectaba en el espejo. Fue la crítica más punzante del mito que había construido su propia madre, y declaró que su madre jamás conoció el verdadero amor, que fue una persona muy solitaria y manipuladora.
Cuando Maria Riva dio a luz a un hijo en 1948, Dietrich recibió el apodo de «la abuela más glamourosa del mundo».


Filmografía

  • In Fortune's Shadow (1919) La Sombra de La Fortuna
  • Love Tragedy (1923) Tragedia De Amor
  • The little Napoleon (1923) Los Hombres Son Como Esto
  • Man by the Roadside (1923) Un Hombre Al Borde Del Camino
  • The Monk from Santarem (1924)
  • Leap Into Life (1924) Salto A La Vida
  • Dance Fever (1925)
  • The Imaginary Baron (1926) El Barón Imaginario
  • Manon Lescaut (1926)
  • Madame Doesn't Want Children (1926) Madame No Quiere Tener Hijos
  • A Modern DuBarry (1927) La moderna du Barry
    Archivo:Marlene Dietrich (4).jpg
    Marlene Dietrich en El ángel azul, 1930.
  • Heads Up, Charley! (1927) Arriba La Cabeza, Charlie!
  • His Greatest Bluff (1927) El otro Yo
  • Cafe Electric (1927)
  • Princess Olala (1928)
  • The Happy Mother (1928) (papel corto)
  • Dangers of the Engagement Period (1929)
  • I Kiss Your Hand Madame (1929)
  • The Woman One Longs For (1929)
  • The Ship of Lost Men (1929) Hombres Sin Ley
  • El ángel azul (1930)
  • Marruecos (1930)

    Marruecos, 1930.
  • Fatalidad (1931)
  • El Expreso de Shangai (1932)
  • La Venus rubia (1932)
  • El cantar de los cantares (1933)
  • Capricho imperial (1934)
  • The Fashion Side of Hollywood (1935) (papel corto)
  • El Diablo era mujer (1935)
  • I Loved a Soldier (1936) (inconclusa)
  • Deseo (1936)
  • El jardín de Alá (1936)
  • La condesa Alexandra (1937)
  • Ángel (1937)
  • Arizona (1939)
  • Siete pecadores (1940)
  • La llama de Nueva Orleans (1941)
  • Manpower (1941)
  • Capricho de mujer (1942)
  • Los usurpadores (1942)
  • Forja de corazones (1942)
  • Show Business at War (1943) (papel corto)
  • Sueños de gloria (1944)
  • El príncipe mendigo (1944)
  • Martin Roumagnac (1946)

    Pánico en la escena.
  • En las rayas de la mano (1947)
  • Berlín Occidente (1948)
  • Jigsaw (1949) (Cameo)
  • Pánico en la escena (1950)
  • No Highway in the Sky (1951) Momentos de Peligro
  • Encubridora (1952)
  • The Monte Carlo Story (1956)
  • La vuelta al mundo en ochenta días (1956)
  • The monte Carlo Story (1957) El Gran Mundo de Monte Carlo
  • Testigo de cargo (1957)
  • That Does Not Come Back (1958)
  • It Only Happened Once (1958)
  • Sed de mal (1958)
  • The Nuremberg Trials (1961) Vencedores o vencidos
  • Black Fox: The True Story of Adolf Hitler (1962) (documental) (narradora)
  • Paris, When It Sizzles (1964) (Cameo) Encuentro en París
  • Triunfo sobre la violencia (1965) (documental) (narradora)
  • Just A Gigolo o Gigoló (1979)
  • Marlene (1984) (documental) (Dietrich insistió al director Maximilian Schell que sólo su voz sería expuesta)
  • Radio Star(1994)


Selección de canciones

  • Nimm dich in Acht vor blonden Frau’n
  • Ich bin von Kopf bis Fuß auf Liebe eingestellt
  • Wenn die beste Freundin
  • Quand l’Amour meurt
  • Wenn ich mir was wünschen dürfte
  • Die Welt war jung
  • Ich hab noch einen Koffer in Berlin
  • Es liegt in der Luft
  • Ich bin die fesche Lola
  • Give Me the Man
  • Falling in Love Again
  • Kinder, heut’ abend, da such ich mir was aus
  • Johnny, wenn du Geburtstag hast
  • Paff, der Zauberdrachen (auch englisch Puff, the Magic Dragon)
  • Leben ohne Liebe kannst du nicht
  • Cherche la Rose
  • Sag mir, wo die Blumen sind
  • Du hast ja keine Ahnung, wie schön du bist, Berlin
  • Die Antwort weiß ganz allein der Wind
  • Wo hast du nur die schönen blauen Augen her
  • Just a Gigolo
Plantilla:Infobox Chartplatzierungen
  • Lili Marleen
  • The Boys in the Backroom'
  • Awake in a Dream
  • Illusions
  • The Laziest Gal in Town
  • I May Never Go Home Anymore
  • Allein in einer großen Stadt
  • Bitte geh nicht fort (Ne me quitte pas)
  • Mein blondes Baby
  • Blond Woman
  • You’ve Got That Look
  • Peter
  • Hot Voodoo
  • Lieber Leierkastenmann
  • Untern Linden… untern Linden
  • Das war in Schöneberg
  • Das war sein Milljöh
  • Wenn du einmal eine Braut hast
  • Mein Mann ist verhindert